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¿Existe la libertad?

José Carlos Fernández Otero |

Atlántico | 04 de enero de 2019

Acabamos de comenzar otro año en el que, a decir verdad, así como muchas alegrías más bien pocas. Y esperemos que el siguiente nos traiga más sosiego y paz; menos guerras y odios; más libertad y menos manipulación; más diálogo y entendimiento y menos crispación.
Se nos llena la boca hablando de libertad. Nunca tantas veces se acudió a ella como en la actualidad, pero me queda la duda de si en realidad hoy somos libres de los medios de comunicación, de la propaganda, de los mensajes políticos y de tantos condicionantes que nos acosan, vigilan y hasta nos atan. ¿Somos realmente libres? Bien sabemos, según la doctrina tradicional, que la libertad es para el bien y que en ella deben influir la materia, advertencia y el real consentimiento además del fin, los medios, y las circunstancias que en la actualidad son tan variadas. Complejo es el tema tan debatido y que ya quedó impreso en la primera palabra del lema de la Revolución Francesa cimentada en la Ilustración: “La liberté”.
Hace un tiempo, el periodista y académico Juan Luís Cebrián, en una conferencia en el Instituto Cervantes, en la universidad de Brown en Nueva York, afirmaba que el consenso fue la clave del éxito de la Transición española y subrayaba que: “La libertad es un bien más escaso de lo que los jóvenes imaginan”. En su reflexión, lamentó que las jóvenes generaciones que no vivieron la dictadura valoren tan poco las libertades: “Es un bien mucho más escaso de lo que la gente imagina. Para los que nos tocó construir la democracia fue un requisito esencial”. En aquella intervención interesante sostuvo que falta un proceso regenerativo porque el sistema funciona cada vez peor, compartiendo el 80% de las críticas que hacen movimientos como Podemos o Ciudadanos, y rechazó el 80% de las soluciones que plantean. Le preocupa que estos partidos cuestionen la Transición y quieran hacer algo completamente nuevo: “La democracia perfecta no existe”.
Y, en una afirmación que recalcó, se declaró sorprendido por el hecho de que estas nuevas fuerzas políticas culpen a la Transición de los males de la democracia. Dijo que el motivo, la degeneración que sufrió el sistema político español cuando el consenso, se rompe con la llegada de José María Aznar a la presidencia y se prolonga con José Luis Rodríguez Zapatero. “Tomaron decisiones que hicieron más sectaria la política y descuidaron el centro”, señaló. Pero tratar de regenerar “no es empezar de cero”. “Lo de la casta es un eslogan. Ellos también se están convirtiendo en casta”, remachó.
Es el tema de la libertad tan necesaria hoy y siempre. Porque para algunos únicamente es libertad la que nace de sus postulados que muchas veces pretenden descubrir la cuadratura del círculo haciendo tabla rasa de todo lo anterior. La pretensión de fundar algo al margen de la experiencia que dan los años lejos de ser progreso es una salida hacia un vacío que nunca se sabe en qué va a acabar. 
Todo esto, cuando se pretende llevar a cabo en aras de una pretendida libertad, corre el riesgo de tener poco recorrido. Bien lo decía Cebrián, una persona nada sospechosa, que es capaz de constatar la realidad en la que nos está tocando vivir. Esperemos que el año que comienza traiga cordura, sensatez y verdadera libertad para que la convivencia y la paz social sea la tónica que tanto falta.
Para este nuevo año déjenme que les deje un deseo interesante de George Orwell: “Os deseo salud, mucha salud, lo demás se puede conseguir, bien lo sé. El dinero, cuando se pierde, nada está perdido; cuando el carácter se pierde, algo puede estar perdido, pero cuando la salud se pierde, todo está perdido. Gracias por formar parte de mis locuras”.

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