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Desde las aguas del Miño a Tokio

adrián pérez. VIGO | 21 de enero de 2019

A la izquierda, el tudense Jesús González, entrenando en el río Miño. A la derecha, el moañés Rodrigo Conde, tras lograr el oro en el Mundial sub-23
A la izquierda, el tudense Jesús González, entrenando en el río Miño. A la derecha, el moañés Rodrigo Conde, tras lograr el oro en el Mundial sub-23

Jesús González y Rodrigo Conde, leyenda y gran promesa del remo español, buscan este año la plaza olímpica

Más de 30 años con una brillante trayectoria en el remo convierten a Jesús González (Tui, 1974) en una auténtica leyenda de este deporte, participando el pasado mes de septiembre en su vigésimo campeonato del mundo. En esta importante cita celebrada en la localidad de Plovdiv (Bulgaria), Jesús logró la séptima posición en el cuatro scull ligero masculino, donde coincidió con los jóvenes Pablo Perianes Machuca, Alejandro Vera Ortega y Manel Balastegui compartiendo el mismo bote. "Sumando la edad de dos de ellos, todavía no llegaban a mi edad", comenta entre risas el remero del Club de Remo Miño, quien ve en sus compañeros "mucho talento" y siendo calificado como un referente, algo que le satisface: "Eso significa que algo he hecho bien y siempre es importante. También se fijan en ti y eso les impone. Al final suben el nivel y siempre es un estímulo verte rodeado de un nivel tan alto".

El veterano remero tudense explica que no es fácil aguantar tanto tiempo con gente joven "muy buena" compitiendo, aunque reconoce que se trata de un deporte exigente con una edad muy marcada para retirarse. "Si no obtienes buenos resultados a los 25 o 26 años, te quedas fuera. En todos estos años he visto cómo grandes deportistas con mucho talento dejaban el remo por problemas para compaginarlo con su trabajo o los estudios. En España todavía estamos un paso por detrás a pesar de que exista gente con mucho potencial", afirma Jesús González. 
Uno de los nombres que destaca es el de Rodrigo Conde (Moaña, 1997), dos veces campeón del mundo en la categoría sub-23, con el que comparte equipo, el Club de Remo Miño: "Nunca he visto a un remero con tanta calidad siendo tan joven como Rodrigo". Ambos participaron en el último mundial con la selección española, siendo Jesús González "un referente" para Rodrigo por "su trabajo, sacrificio y humildad constante". "A veces le digo que está loco por preferir estar con nosotros, animándonos y dándonos consejos en nuestros malos momentos. Él sabe bien por todo lo que se pasa en este deporte y es un regalo poder compartir tiempo con él", asegura Rodrigo. 
El moañés está calificado como la gran promesa del remo español, con un meteórico recorrido que lo ha llevado a estar entre los remeros que forman parte de la selección absoluta con apenas 21 años. "Empecé a entrenar con 8 años y siempre me he encontrado cómodo, pero la selección es una responsabilidad que requiere de mucha fortaleza mental", cuenta. 

Sacrificio físico y mental
Conde explica que el pasado año fue "muy bueno" con su triunfo en el Campeonato del Mundo sub-23, "en el que no nos amedrentamos con ningún rival y tirando de confianza logramos el oro", pero una vez pasado este triunfo quedó "tocado a nivel emocional". "Fueron momentos duros en los que necesitas tener las cosas claras para sacarlas adelante, pero tuve dificultades, como la lesión en la zona lumbar". Actualmente recuperado de las dolencias, Rodrigo recuerda cómo empezó en un deporte en el que se encuentra situado en la élite por méritos propios: "Siempre he sido muy picón y quería ganarle a los mayores. Seguí entrenando y consiguiendo buenos resultados hasta que Arturo Abruñedo se fijó en mí y me dijo que tenía que entrenar con él. En su día le llegó a decir a mi padre que podría llegar a ser campeón del mundo".
Los dos remeros del club tudense afirman que el trabajo duro es el que da los resultados y prueba de ello es el gran año que cerraron en 2018, ampliando su palmarés y preparados para conseguir su gran objetivo: clasificarse para los Juegos Olímpicos de Tokio.
Jesús se alzó con el oro el pasado sábado en el Campeonato de España de Remoergómetro -disciplina conocida también como ciclo indoor- y en la que mantiene el récord mundial en la modalidad de 2.000 metros peso ligero en la franja de edad 40-49. "A nivel técnico estoy en mi mejor momento. Por la edad, todo evoluciona peor, pero estoy encontrando el equilibrio perfecto, aprendiendo de los errores que podía cometer de joven y eso me mantiene en competición rodeado de chicos tan jóvenes. Quiero seguir disfrutando porque lo importante de mi carrera ya está conseguido, pero sería estupendo poder estar en los próximos Juegos Olímpicos", afirma el veterano remero. Al igual que él, Rodrigo Conde también quiere seguir demostrando por qué es uno de los jóvenes más prometedores del remo español, consiguiendo su billete para la capital nipona. n

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