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Tercera derrota seguida del Celta, que se sitúa a dos puntos del descenso

santi alonso. vigo | 12 de enero de 2019

Embarba solicitó penalti de Cabral mediada la primera mitad pero Alberola Rojas no apreció que fuese así.
Embarba solicitó penalti de Cabral mediada la primera mitad pero Alberola Rojas no apreció que fuese así.

Cayó ante el rayo (4-2) en vallecas en otro partido muy deficiente de los vigueses con un desastre  en todas las líneas, especialmente en la defensa. cardoso acumula cinco derrotas en ocho partidos y empeora los registros de su antecesor en el banquillo, antonio mohamed.

Todas las alarmas encendidas. Todas. El cambio de entrenador no ha servido, tras ocho jornadas, para que este Celta encuentre el norte. Ayer, en otro despropósito de partido, el equipo vigués cayó con justicia ante el Rayo Vallecano, encadenando tres derrotas, las dos últimas contra equipos en unos puestos de descenso que los de Miguel Cardoso ya tienen sólo a dos puntos. La excusa de la ausencia de Iago Aspas no lo explica todo. 
Conviene que tus aciertos superen a tus errores. Es lógico. Pasa siempre. O casi. Porque puede ser que el rival tenga un porcentaje peor de aciertos. Entonces, tú eres el tuerto y reinas. No sirve como filosofía. Disgusta como planteamiento global. No es por lo que se paga. Pero sucede. Y lo hace porque el Celta sigue siendo liviano. Bueno, más bien flojo. Porque tiene poco de poesía un equipo desconcertado, acartonado. Pero de ese cartón mojado, sin cuerpo. Con apariencia de algo pero sin consistencia alguna. Que se deshace por el mínimo bamboleo. Que se viene abajo cuando la humedad del desconcierto propio lo cala.

La primera parte fue una sucesión, indecorosa por momentos, de puntos débiles. De los dos equipos, por fortuna para el Celta. 45 minutos que ponen en solfa el tacticismo en el que se mueve el fútbol hoy por hoy. Porque, por parte del equipo vigués, apenas se vio un esbozo de plan. Que a buen seguro existía, al menos en la cabeza del técnico celeste, Miguel Cardoso. Apostó éste por mantener a Fran Beltrán en esa posición de mediapunta falso, pero esta vez con Jozabed Sánchez intentando mandar con sus pases unos metros más atrás en vez de Lobotka.
La fiesta del desconcierto empezó pronto. Falta de Beltrán a Advincula al borde del área celeste tras un córner que nunca debió llegar. Raúl de Tomás marcó con un gran acierto. El único de toda la primera parte por ambos equipos. Casi. O sin casi.
Empató enseguida el Celta. Porque un saque de esquina a favor no supo ser despejado por la defensa rayista y el segundo remate de Maxi le cayó a Araujo tras un rechace para que éste rematase con presteza a gol. Y apenas tres minutos después, Beltrán encontró a Boufal, quien filtró un buen balón hacia Brais. El remate del mosense golpea en la mano de Ba. Penalti anotado por Maxi Gómez con toque del portero y remontada celeste.
Pero esa hemorragia goleadora no sirvió para asentar al Celta. Lo contrario. Comenzó a desangrarse con su defensa avanzada y las bandas desguarnecidas, especialmente la izquierda, donde Juncá –abandonado, como siempre, por Boufal– nunca tuvo control alguno. Y eso que la fortuna sonrió a los célticos, que recibieron múltiples avisos que exigían rectificación  del plan antes de encajar el segundo tanto.  Primero, Embarba pidió un penalti de Cabral. Después, Rubén resultó salvador en un mano a mano clarísimo de De Tomás. A continuación, gol anulado al ariete local por un claro fuera de juego. Y, por fin, el segundo tanto local: nueva ruptura de la defensa adelantada por la izquierda, nuevo centro lateral y nuevo remate en el corazón del área. El VAR eliminó la duda del fuera de juego de Advincula antes de centrar. No acabó ahí del despiporre, con un Celta ya con cuerpo totalmente gelatinoso. Pero Rubén impidió la remontada local con una gran parada ante Trejo tras regalo de Mallo. Porque hasta el capitán temblaba.

Amago de control
Se mantuvo la tendencia de entrada en la segunda parte. En todo. Hasta Embarba dispuso de una ocasión que desbarató Rubén. Pero, poco a poco, cuando se llegaba a la hora de partido, el equipo vigués por fin dio sensaciones de control. Cerró la sangría por la  banda izquierda, con Jozabeb más pendiente de cubrir dicha zona, y aparecieron los centrocampistas celestes moviendo el balón de lado a lado, pero sin verticalidad alguna. Al equipo le faltaba ímpetu, ganas, espíritu.
Lo que sí tuvo el Rayo. El conjunto local parecía cansado, sin el brío de la primera mitad. Pero mientras Cardoso evitaba realizar cambios, encontró la manera de acercarse al área celeste y de beneficiarse de la deficiente defensa de los visitantes. De Tomás encañonó de zurda una dejada del vigués Santi Comesaña y puso al Celta patas arriba. Aparecieron entonces sobre el césped Lobotka, Pione y Eckert, pero el equipo carecía de cualquier atisbo de juego colectivo. Con actuaciones individuales más que deficientes y sin que el mecanismo grupal salvase del desastre. Ése que se consumó con el tanto de Bebé en el 90. Tres derrotas seguidas. A dos puntos del descenso. Alarma.

Rayo Vallecano:
Dimitrievski; Advíncula, Amat, Velázquez, Abdoulaye, Alex Moreno; Embarba (Álvaro, m.61), Imbula (Medrán, m.74), Comesaña, Trejo (Bebé, m.73); y Raúl de Tomás.
Celta:
Rubén Blanco; Hugo Mallo, Gustavo Cabral, Néstor Araujo, David Juncá;  Okay Yokuslu, Jozabed Sánchez (Dennis Eckert, m.81); Brais Méndez, Fran Beltrán (Stanislav Lobotka, m.78),  Sofiane  Boufal (Pione Sisto, m.81), Maxi Gómez.
Goles:
1-0, m.3: Raúl de Tomás; 1-1, m.13: Araujo; 1-2, m.18: Maxi Gómez, de penalti; 2-2, m.37: Raúl de Tomás; 3-2,  m.77:  Raúl de Tomás; 4-2, m.91 Bebé.
Árbitro:
Alberola Rojas (Comité Castilla-La Mancha). Amonestó a Abdoulaye (m.16), Advíncula (70) y Velázquez (80) del Rayo; y a Brais Méndez (19), del Celta.
Incidencias:
Partido correspondiente a la decimonovena jornada de Primera División, disputado en el estadio de Vallecas de Madrid, ante 11.465 espectadores.

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