El final apropiado para una campaña inolvidable

El Celta ganó al Sevilla con lo justo para asegurar la sexta plaza y el billete para la Liga Europa merced a un solitario gol de Ilaix Moriba en un Balaídos festivo

Los jugadores del Celta pudieron celebrar lo conseguido después de una larga temporada con una última victoria en Balaídos.
Los jugadores del Celta pudieron celebrar lo conseguido después de una larga temporada con una última victoria en Balaídos. | J.V. Landín

El Celta cerró ayer la Liga con una victoria olvidable ante el Sevilla que certificó una inolvidable clasificación para la Liga Europa desde la sexta plaza. Ante un Sevilla que plantó cara cuando el bloque vigués no lograba dar cierta intensidad al fútbol, el equipo vigués sumó tres puntos que cierran como merece una temporada brillante.

El mejor día de las vacaciones es el último de trabajo antes de disfrutarlas. Triste, pero cierto. Por eso, en esa jornada de casi descanso, conviene no asumir demasiadas tareas ni responsabilidades porque el cuerpo y la mente están yéndose. Con las maletas hechas, al menos. Al Celta le restaba para esa jornada 38 un objetivo más que interesante, la de la sexta plaza y la Liga Europa. Y fue a por él con lo poco que le quedaba de estímulos, de energía y de capacidad de concentración. Ante un Sevilla ligero de mente, sin más presión ya que la autoimpuesta y sin demasiados argumentos para hacer daño.

Que era un partido de mínimos se vio desde el principio. No hizo falta esperar al cansancio puntual de estos minutos, porque el de toda la temporada estaba por encima. Los célticos no tenían un gramo de fuerza que desperdiciar y las ideas futbolísticas escaseaban. En los locales, por la neblina que enturbiaba piernas y mentes; en los visitantes, porque tampoco les iba nada en ello. Lo que no impidió que su presión alta se le atragantase a los célticos, incapaces de hilvanar una circulación lo suficientemente precisa y veloz como para demostrar que, realmente, querían ganar el partido. Al menos, más que el rival.

El único que parecía suficientemente despierto en los locales era Javi Rueda, que puso a funcionar sus piernas para generar inquietud en un Sevilla cuasi de vacaciones. El malagueño cumplió con ese papel cuando sus compañeros no se enredaron en pérdidas en la creación y consiguieron abrir hasta su banda pero no encontró la compañía del remate. Suerte que el Sevilla tampoco golpeó con mucha alma cuando tuvo la oportunidad, pero tanto rondar el área viguesa hacía presagiar que se podía repetir el mal fario celeste en Balaídos que se ha repetido demasiado en los últimos tiempos. Y lo cierto es que la tuvo Alexis, pero Ionut Radu reaccionó con reflejos felinos. Fue justo antes de un descanso en que lo único que dejaba tranquilo era que el empate valía, sobre todo con ese mismo marcador en Getafe. Era cuestión de ser frío, aunque eso representase no ofrecer un espectáculo demasiado edificante.

Todo lo que le faltó de decisión al Celta en el arranque de la primera parte lo tuvo tras el parón. Y el Sevilla, en cuanto apreció esa subida de intensidad, dejó claras muestras de que no estaba por la labor de subirse a ese tren. Lo que significó que el conjunto local acumulase en el primer cuarto de hora media docena de claras ocasiones de gol. Entre las que se incrustó el verdadero gol, logrado con un disparo con mucho efecto de Ilaix Moriba -uno de los pocos célticos a los que se le ha visto fresco en esta recta final de curso- desde fuera del área que Nyland no supo leer tras botar justo delante de él.

Todo encaminado

La situación estaba encaminada pero con el matiz de haber desperdiciado la sentencia del partido. Al que se añadió el del gol del Getafe en el Coliseum ante Osasuna. Nada alarmante, porque al Celta le bastaba con un empate. Eso sí, al contrario que en la primera mitad, todo el mundo estaba ya despierto en Balaídos.

Varió el ataque Giráldez, sentando a Aspas y Swedberg para sacar a Hugo Álvarez y Jutglá. Y poco después, metiendo a Pablo Durán por Borja Iglesias. En el centro del campo, un agotado Fer López dejó el sitio a Matías Vecino para atar la temporada en el último cuarto de hora. Se consiguió. Había dicho Giráldez que no era partido para estar perfectos. Y así fue. No hizo falta para poner el broche de oro a una temporada histórica.

Celta-Sevilla (1-0)

Celta:

Ionut Radu; Javi Rueda, Javi Rodríguez, Yoel Lago, Marcos Alonso, Sergio Carreira; Ilaix Moriba, Fer López (Matías Vecino, min.73); Iago Aspas (Ferran Jutglá, min.64), Borja Iglesias (Pablo Durán, min.73), Williot Swedberg (Hugo Álvarez, min.64).

Sevilla:

Nyland; Carmona, Azpilicueta, Kike Salas, Suazo; Agoumé (Gudelj, min.86), Sow; Alexis Sánchez (Maupay, min.64), Peque (Rubén Vargas, min.64), Oso (Chidera, min.77); Isaac Romero (Akor Adams, min.64).

Gol:

1-0, min.50: Ilaix Moriba.

Árbitro:

Francisco Hernández. Amonestó con una cartulina amarilla al local Moriba.

Incidencias:

Partido correspondiente a la jornada número 30 de Primera División, última. Estadio de Balaídos, con 20.901 espectadores en las gradas.

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