Cartas al director

Una afectada por los airbags defectuosos de Citroën

Soy una de las damnificadas de Citroën por los airbags de Takata, y con fecha 6 de mayo recibo una carta de Stellantis España, S.L. en la que se me pide literalmente que “deje inmediatamente de conducir su vehículo” porque mi coche está afectado por los airbags que contienen sustancias químicas que pueden deteriorar el inflador exponiendo al conductor y al pasajero a lesiones graves o a la muerte.

Llevo desde entonces haciendo llamadas, casi diarias, al taller de Citroën y al número de atención al cliente y todas han sido infructuosas, porque ni me dan fecha para reparar mi coche (porque no me envían el dichoso “código” de las piezas) ni me ofrecen uno de sustitución, ni mucho menos me ofrecen costearme el taxi u otro medio de transporte que, forzosamente, tengo que utilizar para mis desplazamientos.

Es decir: Citroën me ha vendido un coche defectuoso, me obliga a no conducirlo y no sólo no me ofrece vehículo de sustitución, ni ninguna posibilidad de alquiler, ni de indemnización, sino que lo único que me dicen es: “tenga Vd. paciencia”.

En este país, todo el mundo quiere altos cargos y cargos con responsabilidad, pero, a la hora de la verdad, cuando hay fallos, no hay responsables, todo el mundo se desentiende y la única persona que te escucha es una pobre señorita que no sabe ni hablar, o peor: un contestador automático.

Mucha corbata, mucha chaqueta y muchas nóminas astronómicas, pero muchos cargos son más de irresponsabilidad que de responsabilidad.