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Por la vida

Cartas al director

Por la vida

Es anacrónico en los tiempos que corren, cuando en todas las legislaciones del mundo se va eliminando el castigo de pena de muerte, sea cual sea el delito cometido, además de por razones éticas, morales y de justicia, también por dar cumplimiento al principal de los derechos humanos, ahora precisamente, se despenalice el asesinato de algunos seres humanos inocentes, como son los niños por nacer o los viejos improductivos. Claro que no es una iniciativa social, más bien una perversión del mundo de la política, tal vez empujados por el NOM, pero que acatan con mucha complacencia.
En nuestro entorno más próximo, en España, tuvimos un presidente del gobierno que impuso la despenalización de matar a los niños no nacidos; sabemos todos que se trata de un mandatario maligno y nefasto; para hacer creer que se trata de una virtud aquella vileza, la adornó de un bonito nombre “interrupción voluntaria del embarazo”. Luego llegó otro presidente, en el que confiaban gran parte de los españoles de bien, pero a los que traicionó dando pábulo a la fechoría de su predecesor y manteniéndose cómplice de los asesinatos de esos niños; no tuvo el menor pudor en sumarse a ese tremendo genocidio. “Detrás vendrá quien bueno me hará”, y llegó Pedro Sánchez. Cuando nadie podía esperar que hubiese uno peor que Zapatero, este señor lo está consiguiendo con creces. No solo se esfuerza en manipular las mentes de nuestros niños y engañar a todo ciudadano honesto, sino que pretende despenalizar el asesinato de personas mayores que ya no sean rentables a la sociedad.
Y digo yo: si es legal matar a niños no nacidos, lo será también matar mayores, todos sin culpa de nada, ¿no será más justo matar a culpables? ¡Cuanto daño nos están haciendo algunos políticos y gobernantes!, ¿para cuando despenalizar su asesinato? Podíamos llamarle, por ejemplo: “alivio luminoso de los problemas sociales”, y con ese nombre sería fácilmente aceptado por la sociedad. ¡NO! Ningún asesinato se debe permitir, ni siquiera el de políticos, aunque se lo merezcan.

TRanquilidad

Un   término lingüístico al que nuestros “amados” gobernantes dan un nuevo significado. Definieron inicialmente (ellos o sus predecesores de la…
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