Sin teléfono

 Llevo 30 años siendo cliente de Telefónica y Movistar, empresa con la que he tenido mis más y mis menos, y mi paciencia tiene un límite. Llevo más de un mes sin línea de teléfono fijo tras la rotura de un cable del poste telefónico  a causa de un temporal. Ya he perdido la cuenta de las numerosas ocasiones en las que me he puesto en contacto con la compañía, donde siempre me recibe muy amablemente un operador virtual o, en su caso, un agente que posiblemente me atienda desde Latinoamérica y al que me cuesta horrores explicarle la ubicación del municipio de Crecente en el mapa geográfico de Galicia y los problemas con la meteorología en el rural gallego. Tengo un negocio y muchos de mis clientes tratan de localizarme en este teléfono, que no funciona. No quiero ser mal pensado, pero creo que Telefónica no tiene interés en arreglar mi problema, más bien parece que está esperando a que decida darme de baja y así se quita de encima un lastre con dos vecinos que están incomunicados. Señores directivos que presumen de multinacional, deberían tratar mejor a sus clientes, sobre todo a los que confiamos en ustedes durante más de tres décadas. Vergonzoso.