Sábado santo rojo

Sábado santo rojo

Hace cuatro décadas el Pte. Suárez,  legalizó al Partido Comunista, liderado por Santiago Carrillo Solares.
A pesar de sus discrepancias ideológicas, llegaron a un consenso. Ambos, entre humo de tabaco, debieron de hacer tripas corazón, cedieron y se llegó al acuerdo de que el PCE ya no estaría proscrito.
En 1989, siendo responsable del Forum Opinión Vigo, organicé en el Restaurante El Castillo, en el Castro, una cena coloquio. No cabía un alfiler, y además de una cobertura en los medios locales y estatales completos.
Santiago Carrillo tomó la decisión histórica de ceder a tantas presiones y permitió que dispares políticos, médicos, abogados, iteratos, artistas, sindicalistas y otros, entraran a formar parte de la “casa grande” del PSOE.
Debieron quedar agradecidos, tanto Xulio Calviño, Manuel Fernández de CC.OO., Pepe Blanco y el propio invitado para que compartiese mesa y tenedor al día siguiente en un restaurante en San Esteban de Negros.
El beneficio a la amistad, pasaré por alto confidencias y otros temas que llevo grabado en mis oídos y en mi retina, además del sabor de una charla amena, con la grata compañía del personaje histórico y sus cigarrillos holandeses. Insistió y me fumé cuatro.
A pesar de las diferencias puras que nos distanciaban, supuso para mí una experiencia plena.
Espero y deseo que los actuales dirigentes políticos sean consecuentes, que no se apoltronen en un escaño y trabajen por uno objetivo, el bienestar social, una educación, sanidad, servicios básicos, justicia gratuíta, en definitiva que no solo sean promesas electorales.
La política es práxis, un político, un dirigente sólo es un gestor. Nada más. El que solo se mire al espejo se equivoca. El pueblo no es tonto, no somos tontos. Aprovecho esta carta para enviar un mensaje de optimismo a Gonzalo Caballero, Xulio...