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Don Manuel Fraga y lo que el viento se llevó de su PP

Cartas al director

Don Manuel Fraga y lo que el viento se llevó de su PP

n  n  n El que con tanto acierto y un sin número de sacrificios supo fundar y conservar en el tiempo lo que hoy es el PP, ya cumplidos ocho años de su muerte. Pocos lo recuerdan, solo aquellos que fuimos fieles a sus principios y valores. Algunos, sus misioneros por el mundo. Hoy ya solo nos quedan sus recuerdos y mensajes de aliento y solidaridad con un apego incondicional a los valores y principios de derechas, sin matices y que él magistralmente supo inculcarnos, para llevar a buen puerto su gran proyecto político. Lo que no todos supieron conservar y proteger en el tiempo, tal vez, algunos ya descarriados hoy de su pensamiento político conservador se presten al camuflaje imperante. Tratando que pase al olvido con un recuerdo fingido, como lo demuestran sus actuaciones y comportamientos de comparsa con nuestros adversarios políticos alejados diametralmente de su pensamiento político y verdadero amor por su Galicia y la España conservadora. Lo que él exhibió sin fisuras toda su vida conjuntamente  con sus raíces cristianas. 
Algunos de los herederos, fingiendo fidelidad, hasta le cambiaron su gaviota por un churrión, mientras consentían y propiciaban el abordaje descarado de corruptos y tránsfugas al PP, para jugar a la ruleta rusa de la política. Sus palabras de asombro y enfado,ante la descomposición de su partido, las plasmó con: “a los corruptos y tránsfugas hay que correrlos del partido a gorrazos y no hay otra. Y sin tutelas ni tu tías”.
Regenerarse y buscar a toda costa la unidad de la derecha es el mejor homenaje hoy a nuestro fundador y la prioridad que no permite excusas ni atajos de conveniencia. Ello ya fue encomendado a nuestro nuevo líder, Pablo Casado y su equipo. El que sin pausa y deprisa, debe abordar esta extraña situación que hoy vive el PP. Los errores de ayer deben ser subsanados con la verdad y donde fuere necesario pedir perdón. Los acorralamientos indebidos por denunciar irregularidades fueron inclusive manipulados por el Comité Disciplinario del partido, al que se utilizó como tribunal de acusación fraudulenta, para sancionar sin investigar y valorar lo sucedido. Mientras la dirección de turno se entregaba a los placeres de los tránsfugas y viendo para otro lado. Las consecuencias desgraciadas no admiten excusa y están a la vista exhibiendo la división aparente que hoy existe en la derecha. Y digo aparente, porque la misma aparece en escena y provocada por los errores y corruptelas destapadas en el seno de nuestra organización. Y a quienes ayer les faltó valor para atajar aquella pandemia divisionista y destructora, hoy arremeten sin piedad y descaradamente contra quienes fueron y siguen siendo hoy el refugio obligado de muchos de nuestros votantes, ellos son Cs y Vox. Devolverlos a casa no será posible si no cambiamos el chip. Ello requiere una cura intensiva para atajar la soberbia y la indiferencia que nos trajo a este lugar. Pero ante todo no confundirse de adversario que nunca lo serán estos dos nuevos partidos y especialmente Vox, que reivindica hoy todo lo extraviado indebidamente.
Abordar las venideras elecciones en Galicia, sin depurar responsabilidades y fracasos. Sería una gran irresponsabilidad que solo beneficiara a los adversarios ya convertidos en enemigos. Rectificar sobre lo ocurrido en los últimos comicios no solo deberá ser tarea de asesores, que bien pagados, aportan más fidelidad al pagador, que soluciones a sus posibles errores. Devolver a casa los extraviados en este tiempo de confusión es prioritario  y solo será posible con una buena dosis de valentía, trabajo político y si fuera necesario, el pedir perdón a los acorralados, despreciados y humillados que fabricamos con nuestro dudoso comportamiento. Si así lo hiciéramos, el éxito estará garantizado. Las condiciones desconcertantes que hoy vive España, así lo exigen. Y solo el PP unificando a todas las derechas puede lograrlo. Manos a la obra ya. Los nostálgicos del centro mágico, solo sirvieron a las mafias sin patria ni rumbo, pero no a su propio partido popular.