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S. A. R. Doña María Teresa de Borbón Parma

Cartas al director

S. A. R. Doña María Teresa de Borbón Parma

 Con pesar y disgusto, leo en la prensa la noticia de su fallecimiento en París, donde residía.
Conocí a Doña María Teresa en el año de 1963, por aquel entonces tenía su residencia en Madrid. En junio de ese año, acompañada de una amiga, esposa de un gran carlista, visitó la ciudad de Vigo, su regreso a la capital de las Españas, (día 3 de junio) fue conocido rápidamente por Carlistas Ourensanos, su paso por Ourense, forzoso de necesidad, movilizó rápidamente a un grupo de correligionarios que de inmediato nos trasladamos al límite de la provincia, donde a poco de nuestra llegada, pilotando un "Porsche" llega al pueblo de Melón. Saludada y con aplausos de los que allí estábamos, decide pasar unas horas en Ourense, donde es recibida por el Alcalde Alonso Cuevillas, tanto él como el Obispado nos dan toda clase de facilidades.
Acompañada del jefe de Protocolo del Ayuntamiento, también carlista, Alejandro R. Veiras, y rodeada de gran número de correligionarios, visita la Catedral, entrando en la Capilla del Santo Cristo bajo los sones de la Marcha Real, luego de visitar el Museo Catedralicio, se traslada a las burgas, allí el Alcalde Cuevillas vuelve a ejercer de anfitrión; luego en barrio del Couto, visita el Jardín maternal y el templo de la Virgen de Fátima, recibida por el Párroco Don José Álvarez, la invita y firma en el libro de Personalidades ilustres. A instancia de nuestro Jefe Carlista, Luis Ulloa, observa el Puente Viejo, monumento típico de nuestra ciudad, completando así, en jornada maratoniana, las tres cosas de nuestro cantar y "que no hay en el mundo entero", desde allí reanuda su viaje a Madrid.
Desde aquella fecha, sin ser frecuentes, tuve varios contactos con ella, Barcelona, Madrid, en Ourense, al que vuelve para apoyar en el Ateneo un mitin carlista, en Arbone, País Vasco-Francés, con motivo de una visita a nuestro "Viejo Rey" Don Javier, allí con Don Carlos Hugo, estaban las dos Infantas, Doña María Teresa y Doña Cecilia, con las cuales tuve el honor de repartir con ellas agradabilísima tertulia.
Dña. María Teresa, como antes dije, fallece en París a los 86 años de edad, licenciada en Ciencias Políticas por la Sorbona de París, fue profesora de Sociología en la Complutense, residiendo en España mientras la dictadura la "autorizó".
Su vida dedicada a su carrera como profesora de universidad la alternó con una constante lucha política en favor y defensa de los más necesitados y de la democracia, lo que le valió par ser bautizada como "la princesa roja". María Teresa, siempre al lado de su hermano don Carlos Hugo, incansable como él en la lucha por la causa carlista. Asistía con frecuencia a reuniones en Madrid, (vieja y siempre necesaria sede, en la calle Limón). Todo cuanto acto se celebraba, allí estaba con su fuerte personalidad y atrayente discurso. Intelectual de cuerpo entero. Mantuvo tesis sobre independentismo, sobre los presos, escribió una magnífica biografía de su padre, Don Javier de Borbón, donde relataba su padecer en los campos de concentración nazis. Defensora a ultranza del federalismo y la autogestión, sus visitas a pueblo y ciudades sirvieron para relanzar y afianzar más el carlismo.
En Navidad, al igual que en todas las anteriores, nos felicitamos las Pascuas, su carta de felicitación fue mi último contacto con esta mujer, que, al igual que su padre, fueron incansables en su lucha por la libertad, democracia, paz, y respeto a la manera de ser de las regiones españolas y también a su virtud, siempre atenta a mantenerse fuera de esa falsa vida social, que alimentan publicaciones denominadas como "revistas del corazón".
Á súa Maxestade, El Rei Carlos Xavier, a Raiña Dona Ana, as Infantas Donas Cecilia e María das Neves e por parte, a todos seus parentes, miña máis sinxela e sintida condolencia, por o pasamento de unha Princesa que soupo estar e vivir loitando con dignidade e enteireza "non tivo, quen coñecéndoa, non acabar queréndoa".
María Teresa, marchas cando ergue a Primavera, pra nós, os carlistas endemáis de silenciosa será de grande tristura.
Que Deus non te deixe perder no camiño e que te sexa leve a terra.