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Vigo toca la cifra mágica

La barrera de los 300.000 habitantes está a punto de caer y si nada se tuerce el censo oficial de 1 de enero de 2020 anotará dicha cifra, mágica, aunque el INE tendrá como siempre la última palabra. 
Una imagen ya habitual: largas esperas para solicitar documentos de residencia en Vigo.-Horizontal.
Una imagen ya habitual: largas esperas para solicitar documentos de residencia en Vigo.-Horizontal.
Vigo toca la cifra mágica
El número de altas en la oficina estadística del Concello se mantiene a buen ritmo en el último trimestre del año, y a día de hoy se podría decir que se ha alcanzado la cifra mágica, los 300.000 habitantes. Claro que nada es oficial ni lo será hasta dentro de muchos meses, cuando se hagan las cuentas del ejercicio, incluyendo el descuento de los comunitarios que no han renovado su estancia en la ciudad, requisito ahora obligatorio para mantenerse en el censo. Según fuentes del departamento municipal estadístico, el Instituto Nacional de Estadística (INE) todavía tendrá que eliminar este año unos 400 residentes sin justificar, buena parte de ellos rumanos o portugueses, las dos comunidades europeas con mayor presencia en Vigo. A cambio, continúa la llegada de venezolanos, un éxodo que no se ha detenido. En 2018 unos 2.000 con pasaporte español se instalaron en Vigo y su área y otro millar lo hizo como extranjeros: la colonia caribeña está a punto de convertirse en la primera en número, superando a los portugueses; ya es la segunda y sigue hacia arriba. Vigo ocupa ahora mismo la posición 14 en el escalafón de ciudades de España, tras ser superada por Alicante, el municipio que más creció en el siglo XXI.  
Los motivos del acelerón demográfico, tras varios  años de caída, son básicamente dos: altas para hacerse titular de la tarjeta Pass  -vigueses que estaban empadronados en otros ayuntamientos y ahora se inscriben donde viven para tener derecho al bono- y la inmigración, que ha vuelto a crecer, sobre todo debido a las turbulencias de Latinoamérica. La que llega desde África y Asia se mantiene en ascenso, pero de forma moderada. En cambio, los extranjeros comunitarios han ido descendiendo sobre todo por la eliminación del padrón por parte del INE.
Alcanzar la barrera de los 300.000 vigueses de derecho se ha convertido en una frustración: aunque oficialmente se llegó en una ocasión, en 2003, no tuvo repercusión real más allá del hecho de pasar a la historia como la primera ciudad gallega que alcanza dicha cifra, debido a que el INE no refrendó las cuentas. En esta ocasión parece más posible. El último dato ofrecido oficialmente desde el ayuntamiento, del pasado mes de agosto, señalaba un total de 299.000 residentes censados y desde entonces ha habido numerosas altas, para alcanzar la cifra mágica anhelada. No obstante en la oficina municipal se advierte sobre que aunque la tendencia se mantiene, hay que ser prudentes. De momento, el INE mantiene sus datos de 1 de enero, que son 295.323 empadronados y ésta será la estadística oficial de Vigo al menos hasta bien entrado 2020. El 1 de enero de 2019 el Concello registró 298.054 y hasta agosto anotó otro millar. En los dos últimos meses la cifra continuó subiendo. 
Para el INE, Vigo alcanzó su máxima población hace siete años, en enero de 2012, cuando habría conseguido 297.355 residentes legales. Es sería su techo y de superarlo y alcanzar los 300.000 habría numerosas consecuencias, entre ellas la ampliación de la Corporación, hasta 29 concejales, y más fondos del Estado y la Xunta.
Lo más curioso es que Vigo puede alcanzar por fin los 300.000 habitantes de derecho -al menos para el Concello, el INE hará luego sus números- en plena caída demográfica, con decrecimiento vegetativo y saldos entre nacimientos y fallecidos negativos como nunca en la historia de la ciudad. n