Solo otras dos universidades españolas participan en el proyecto del CERN, en Suiza

Vigo participa en la creación del nuevo acelerador de partículas

El rector vigués, Salustiano Mato, con el físico del CERN SteinarStapnes, ayer en el Campus.
La Universidad de Vigo firmó ayer un convenio de colaboración con la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN) para la construcción de un prototipo de acelerador de partículas más pequeño y compacto que el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) que posee esta institución en Suiza y que permite realizar grandes experimentos científicos en el mundo sobre la composición de la materia y el origen de la vida. 'Es un privilegio para los ingenieros industriales de esta Universidad', en palabras del rector, Salustiano Mato, quien añadió que no se trata de una casualidad puesto que, en áreas como Ciencias de los Materiales, la
'Es un privilegio para los ingenieros industriales de esta Universidad', en palabras del rector, Salustiano Mato, quien añadió que no se trata de una casualidad puesto que, en áreas como Ciencias de los Materiales, la Universidad de Vigo está en los primeros puestos de la tabla en el último Ranking ISI de las universidades españolas.

Se trata del proyecto CLIC, que lidera un físico de prestigio internacional, Steinar Stapnes, ayer de visita en el Campus para firmar el convenio con el rector vigués. Participan 43 instituciones (agencias de investigación y universidades) de un total de 21 países distintos, y están en la tercera fase de pruebas.

La Universidad de Vigo acaba de sumarse a este grupo y es la única de España, junto con la Politécnica de Cataluña y la Politécnica de Madrid. Su trabajo se centrará en el estudio de materiales, análisis de superficies, o la fabricación de componentes metálicos y mecánicos de alta precisión, según detalló la vicerrectora de Investigación de la Universidad de Vigo, Asunción Longo. 'La participación en proyectos de este tipo es importantísima desde el punto de vista de la investigación y de la formación de nuestros estudiantes', afirmó.

Es un trabajo para los ingenieros industriales, que ya habían iniciado una colaboración con el CERN en 2008 en formación y contratos, como el actual de Anité Pérez Fontenla, una viguesa de 28 años.

En la firma del convenio también participaron dos de las personas que más impulsaron esta colaboración, el catedrático de la Escuela de Ingeniería Industrial de la Universidad de Vigo, Pedro Merino, y el catedrático de Física de la Universidad de Santiago y representante del CERN en España, Carlos Pajares, así como el actual director de la escuela , Juan Pou.

El actual acelerador del CERN, con 27 kilómetros de perímetro, posee una tecnología que empezó a desarrollarse en la década de los años 80. Todavía estará funcionando otros 20 años, pero los investigadores ya trabajan en la tecnología que le dará el relevo. El acelerador requiere unas calidades superconductoras para los imanes que los mantengan a menos 271.3 grados ('es el sitio más frío del Universo', dijo Pajares), pero cuando se hacen las colisiones se alcanzan unas temperaturas que son cien mil veces más grandes que el interior del sol, explicó.

Con 15.000 aceleradores en el mundo, contando los PET de los hospitales o los que usa la industria, Pajares concluyó que la industria europea y la española no deben perder el paso en un mercado que va a duplicarse en un periodo de entre 5 y 10 años y la forma de hacerlo es que haya ingenieros que conozcan esa tecnología.

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