Vigo evita el riesgo de sequía con los embalses más llenos en una década

El embalse de Zamáns, al completo de su capacidad a principios de este mes de mayo.
photo_camera El embalse de Zamáns, al completo de su capacidad a principios de este mes de mayo.
Eiras, Zamáns y las demás presas de la demarcación Galicia-Costa se sitúan entre el 90 y el 100% de cara al verano

Vigo evitará este verano los riesgos de la sequía. Los embalses de abastecimiento de la demarcación hidrográfica Galicia-Costa, entre los que se encuentran los tres del área de Vigo (Eiras, Zamáns y Baiona), presentan valores de ocupación entre lo 90% y el 100% y se sitúan con los mejores datos de una década de cara al inicio del verano.

Según señalaron en Augas de Galicia, ahora adscrita a la Consellería de Medio Ambiente, en general, los niveles se mantienen en valores superiores a la media de los últimos años, por lo que no se prevén problemas de garantía de abastecimiento de cara a los meses del verano. Todo ello gracias a que la evolución es buena desde octubre de 2023, lo que descarta dificultades en el abastecimiento.

Estado de los embalses de Galicia-Costa.
Estado de los embalses de Galicia-Costa.

El año está siendo especialmente húmedo, con fuertes precipitaciones durante el primer trimestre que incluso obligaron a desaguar millones de litros de agua desde Eiras hacia la cuenca del Oitavén-Verdugo, que desemboca en la Ría de Vigo. Esta circunstancia tuvo un efecto negativo sobre el marisqueo, al reducirse la salinidad del agua en la Ensenada de San Simón, donde se encuentran algunos de los mayores parques de cultivo de almeja y ostra.

En el caso de Eiras, esta semana se situó de nuevo al 100% de su capacidad, siendo el mayor embalse de Galicia, por lo que el suministro está garantizado para toda el área metropolitana. En cuanto a Zamáns, que aunque situado en Vigo abastece a Nigrán, también se encuentra cerca del 100%, imprescindible para garantizar el agua para una población que se triplica durante julio y agosto con el turismo y la ocupación de las segundas viviendas en el entorno playero. La situación de los embalses es tan positiva que en los últimos meses también se pudo ver en varias ocasiones a la presa de Zamáns desaguando a 32.000 litros por segundo.

En el caso del embalse de Baiona, que se abastece del río Baíña, también alcanzó el 100% de su capacidad esta semana, aunque su volumen es mucho menor con una capacidad de tan solo 0,64 hectómetos cúbicos, más de treinta veces más pequeño que el de Eiras y un tercio del de Zamáns.

En otras presas de gran tamaño como la de Cecebre, que abastece a Coruña, la ocupación actual también supera el 90%, mientras que en el emblase de Forcadas, en Valdoviño, se roza el 100%. En Caldas de Reis, el nivel actual de la presa es algo menor, del 93%, aunque este dato supone una mejora respecto a la media de la última década en esta época del año, del 88%.

Las previsiones meteorológicas apuntan a que las precipitaciones podrán continuar hasta mediados de la próxima semana, pero se espera un final del mes de mayo más seco. Esta primavera, según los datos recogidos por Aemet desde el mes de marzo hasta hoy, en Vigo se superaron los 550 litros por metro cuadrado de precipitaciones acumuladas, muy por encima de la mediana de las últimas décadas, que se sitúa cerca de los 350, con lo que llovió unos 200 litros más de lo habitual.

La nueva potabilizadora permitirá aprovechar toda el agua de Eiras

Además de la buena situación de los embalses, la nueva potabilizadora ayudará a que Vigo no sufra este verano los efectos de la sequía aunque apenas se produzcan más lluvias en los próximos meses. Las instalaciones ultiman  la puesta en funcionamiento del sistema de ultrafiltración que permitirá asegurar el suministro de agua potable en todo momento, incluso durante los períodos de menor nivel en la presa de Eiras, en los que empeoraba su calidad hasta el punto de que las antiguas instalaciones tenían dificultades para tratarla.

Si bien el agua que se ha bebido en Vigo siempre se situó en los límites que establece la normativa, podían darse momentos de más turbidez, en el límite de la tolerancia en los que se complicaba el trabajo de la potabilizadora, como sucedió durante la sequía de 2017 cuando las reservas de Eiras se situaron por debajo del 40%, lo que impulsó la decisión de iniciar la obra para renovar la ETAP de Casal, ya que se prevé que cada vez haya más episodios similares por el cambio climático.  

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