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Vigo estrena su norma urbanística en Beiramar

Cordelerías, primer convenio aprobado de ordenación provisional
De Cordelerías Mar ya no queda nada. Aquí se levantará un edfiicio de viviendas.
De Cordelerías Mar ya no queda nada. Aquí se levantará un edfiicio de viviendas.
Vigo estrena su norma urbanística en Beiramar
nnn El ámbito AOP-21, correspondiente a la desaparecida Cordelerías Mar, se ha convertido en parte del primer convenio firmado por una empresa -Inmobiliaria Frieira, del Grupo Jove- con el Concello para el desarrollo de una parcela al amparo del Instrumento de Ordenación Provisional (IOP) de Vigo, norma que funcionará como una especie de Plan General hasta que dicho documento no esté aprobado. El IOP está en fase de aprobación definitiva, por lo que el convenio que aprueba la Gerencia de Urbanismo está condicionado a que finalice el trámite, ya sólo pendiente del visto bueno final del Concello. Es la primera pieza que podrá desarrollarse mediante esta figura de la Xunta, que exige a cambio un Plan General en tres años. En cuanto a Cordelerías, la nave ya es historia tras su derribo completo, y ahora queda por decidir qué hacer con los vestigios de una villa romana localizados en una parte de la parcela. Lo más probable es que sean restos a conservar. 
La firma del Grupo Jove (que también desarrolla el nuevo hotel Samil y la urbanización de Marqués de Valladares), pretende construir el primer edificio de viviendas del entorno de Beiramar, en la zona de competencia municipal, mientras paradójicamente en la acera de enfrente, de jurisdicción portuaria, el Puerto acelera la recuperación de industrias y congeladores. 
El edificio del Grupo Jove supondrá una auténtica revolución para una zona donde apenas hay vecindario y donde predomina el paisaje de naves industriales en ruina. El proyecto que se ejecutará contempla una zona verde de 1.134 metros  y la cesión de 735 más para un vial. La parcela cuenta con 3.177 metros y  21.995 de edificabilidad, de ellos 8.323 a residencial y 13.671 metros más comercial. 
La promotora viguesa Bouza Alta, anterior propietaria de la nave, trató de poner en marcha una actuación residencial, como marcaba el Plan General de 2008, con un edificio de 158 viviendas y 274 plazas de parking, así como bajo comercial para un supermercado y 55 millones de inversión, lo que supondría. La obra nunca llegó a comenzarse por una discrepancia de fondo: Urbanismo exigía a la empresa una intervención arqueológica previa a la licencia. n