Los ultramarinos renacen con la población inmigrante

Las estanterías de uno de estos “supermercados”, repletos de productos diferentes a los habituales. foto: vicente.
Las tradicionales tiendas de ultramarinos que se vieron obligadas a desaparecer con la aparición de los supermercados están renaciendo gracias a la población inmigrante. Vigo cuenta con varios establecimientos de alimentación con productos importados de países con mayor número de residentes en la ciudad.
Hace diez años, Meli abrió un cíber-locutorio en Vigo en la calle Urzaiz. Al principio, el negocio sólo se dedicaba a este servicio, pero poco a poco fue adaptándose a las demandas de sus clientes, la mayoría inmigrantes. ‘Empezaban a preguntarme si tenía productos de alimentación de determinados países y fue entonces cuando me planteé modificar el establecimiento’, explica. Así, desde hace seis años es uno de los pocos ‘ultramarino’ existentes para cubrir la demanda de residentes procedentes de Brasil, Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Uruguay, Paraguay o Bolivia y que comienza a recibir ofertas de proveedores desde Rumanía y distintos países de África. No es la única tienda de alimentación específica para la población extranjera, aunque sí una de las más completas. En casi todos los locutorios y cibers de la ciudad se pueden encontrar ciertos productos de alimentación e incluso existe también una tienda latina en la calle Pi i Margal. El incremento de población inmigrante en los últimos años en Vigo, actualmente hay censados 17.317 en su mayoría brasileños y portugueses, ha sido clave para que los negocios se adapten a las necesidades de las nuevas colonias de residentes, que a pesar de salir de su país, no renuncian a sus orígenes. ‘Los ciudadanos brasileños compran sobre todo farofa pronta, harina de yuca y carne seca. También unos turroncitos, que se llaman pasoquiñas y que se venden mucho en estas fechas’, asegura Meli. En cuanto a Perú, el producto estrella es el choclo, una especie de maiz, pero de mayor tamaño que el que acostumbramos a ver en los supermercados nacionales y de sabor diferente. También lo es el ají, un pimiento muy parecido es aspecto a la zanahoria, pero que poco o nada tiene que ver con la tradicional hortaliza y que es ideal para hacer cremas. Los colombianos, venezolanos y panameños compran las arepas, que son unas tortas de masa o harina de maíz de forma circular y semi-aplanada que generalmente se cocinan asadas o fritas. Los mexicanos y colombianos piden hojas de plátano, grandes y de color verde, dicen que dar un aroma y sabor especial a los plátanos. Junto a la comida, también se puede encontrar bebida, infusiones, cafés y hasta chuches típicas latinoamericanas. Las ventas de cara a las Navidades también se han notado en estos establecimientos. ‘Se ha vendido bastante comida, aún así, se trata de una apuesta en general muy arriesgada porque al principio pierdes dinero. Poco a poco, la gente va viniendo y hasta te haces un poco experto en cocina internacional’, asegura Meli. En su establecimiento también hay ofertas en determinados productos durante estos días festivos, como los chifles, a 060 euros. Los chifles son típicos de Perú, Ecuador y Bolivia y son rodajas o lonchas fritas de plátano verde o inmaduro y sazonadas. No obstante, los precios no son los mismos que en un supermercado habitual. Lógicamente, son más elevados porque ‘te cobran portes y tienes que hacer un pedido mínimo’, explica la propietaria del establecimiento. Aún así, hay clientela fija que suele hacer la compra en estos ‘supermercados’ para extranjeros donde cuesta encontrar un producto con un nombre descifrable. La mayoría son para los vigueses totalmente desconocidos lo que supone una alternativa gastronómica.

‘Llevo 9 años en Vigo, pero no me acostumbro a la comida de aquí, sigo cocinando como en Perú’

Lavinia es de Perú. Lleva nueve años residiendo en Vigo con su familia, pero asegura no haber podido acostumbrarse a la comida española. ‘Es una de las cosas a las que cuesta adaptarte, porque la gastronomía es muy diferente, en Perú hay mucho frito, no tiene nada que ver, por eso en mi casa seguimos haciendo cocina peruana’, explica esta mujer quien además afirma que ‘mis hijos me lo piden y como soy cocinera trato de hacer los platos que comíamos allí’.

Menús de Navidad

Esto le obliga a buscar establecimientos donde poder comprar productos peruanos. ‘Hay muy pocos sitios en Vigo’, afirma esta joven que acude a la tienda de Urzaiz a hacer la compra. ‘Realmente, está todo mucho más caro, pero se hace un esfuerzo’. En Navidad, Lavinia y su familia comieron un menú consistente en ensaladilla rusa, pavo al horno y chocolate con panetón. ‘Después por la noche se hace un caldo de gallina que es muy típico en mi país y que está riquísimo’. En la cesta de la compra se lleva ají, choclo, y también una botella de dos litros de Inca Cola, un refresco de color amarillento con un sabor dulzón que en Perú sería el sustituto de la Coca-Cola. Se puede encontrar en locutorios pero su precio es bastante alto. La auténtica supera los 3 euros, pero hay opciones, otras marcas por 2,50 euros. No es la única bebida que Lavinia añadirá a su cesta de la compra. Quería llevar tamarindo pero como no hay se llevará unos zumos de fruta tropical y algún helado. Meli explica que los peruanos no son sin embargo los clientes más habituales y si lo son por ejemplo los brasileños.

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