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VIGO

Últimas vocaciones tras los muros

Seis monasterios de la Diócesis acogen a medio centenar de religiosas de clausura, 18 menos que hace cinco años. Ayer estuvieron de celebración

El convento de las Benedictinas en Trasmañó celebró ayer unas Vísperas abiertas a todos para rezar por las comunidades contemplativas, elección que cuenta cada vez con menos vocaciones.
El convento de las Benedictinas en Trasmañó celebró ayer unas Vísperas abiertas a todos para rezar por las comunidades contemplativas, elección que cuenta cada vez con menos vocaciones.
Últimas vocaciones tras los muros

El convento de las hermanas  benedictinas Trasmañó acogió ayer un acto muy especial “para rezar por los que viven rezando” dentro de la jornada que organizó el obispado dedicado a “La vida contemplativa. Corazón orante y misionero”. Un colectivo que desde hace años no deja de disminuir y que en la actualidad apenas cuenta con 43 monjas repartidas por los seis conventos de clausura que existen en la diócesis de Tui-Vigo (Clarisas, Carmelitas descalzas, Dominicas, Benedictinas y Religiosas de la Visitación), veinte menos que hace apenas seis años. 
En todos los monasterios de la diócesis -todos ellos de órdenes religiosas femeninas- hay entre diez y doce religiosas, aunque algunos tienen menos, ya que el problema de la falta de vocaciones afecta a todos por igual. “Hoy en día no se entiende que una persona decida ingresar en la vida contemplativa. De  hecho, es una vocación muy excepcional” reconocía Alfredo García, delegado diocesano de la Vida Consagrada, quien sin embargo quiso dejar un mensaje de esperanza y recordó que en la actualidad “hay jóvenes que están ingresando” y en el caso de la diócesis  señaló el convento de las Carmelitas de Sabarís, donde hubo recientemente una incorporación. Pese a todo, las comunidades no dejan de envejecer, contando ya con una edad media que llega a los 70 años y que resta "capacidad de trabajo, ya que las más jóvenes tienen que dedicarse a cuidar a las mayores", explica Alfredo García, que  reconoce que algunas comunidades tienen como principal ingreso la jubilación de sus integrantes.
La abadesa de Trasmañó (Redondela) es consciente de la crisis de vocaciones por las que pasan los conventos contemplativos, pese a que hace cuatro años una nueva religiosa ingresó en su comunidad, la más numerosa de todas de la diócesis. “El futuro pasará por reagruparnos en algunos monasterios”, una idea que no es muy bien recibida por la mayoría, ya que supondría en cierta forma diluirse y perder las singularidades de cada orden. Para esta abadesa que confiesa estar al tanto de todo lo que sucede extramuros, explica, las comunidades contemplativas tendrán que evolucionar y adaptarse a los nuevos retos, y pone como uno de los posibles ejemplos a seguir el fenómeno de Iesu Comminio, que comenzó en 2010 en la diócesis burgalesa de Lerma,  fundada por una clarisa y que en apenas unos años ha logrado crear ya dos monasterios.