Los tripulantes del 'Karar', en tierra de nadie

Tripulantes del “Karar”, a la salida ayer de una nueva jornada del juicio, se reunían en la plaza Miguel Ángel Blanco.
photo_camera Tripulantes del “Karar”, a la salida ayer de una nueva jornada del juicio, se reunían en la plaza Miguel Ángel Blanco.
Los 14 marineros del ‘Karar’ tratan de buscarse la vida en Vigo tras casi un mes en libertad, mientras solicitan la concesión de un permiso extraordinario de residencia y trabajo

Procedentes de Nepal y Bangladés,  su paso por la cárcel de A Lama, donde han permanecido de forma provisional cuatro años, les ha acercado al idioma castellano, con el que más de uno se desenvuelve casi como pez en el agua. Los 14  tripulantes del “Karar”, apresado en alta mar en 2020 con 3,8 toneladas de cocaína, llevan casi un mes en libertad a la espera de que finalice el juicio y se dicte sentencia, algo que podría alargarse  en el tiempo. 

Tras una salida de prisión algo accidentada (se vieron en mitad de la noche sin un lugar en el que refugiarse), lograron asentarse unos cuantos en albergues y otros compartiendo piso. 

Los primeros días de libertad fueron duros. “No podíamos hacer nada, solo dormir y comer”, explicaba uno de ellos. Prácticamente, todos consiguieron trabajar en A Lama, reuniendo algunos ingresos que enviaban a sus familias. “Allí tengo a mi mujer y dos hijos que están estudiando", afirmaba otro compañero mientras relataba cómo mantuvieron contacto con su país durante estos años por teléfono, aunque “las llamadas desde la cárcel son muy caras”.

El hecho de estar en tierra de nadie les impide poder trabajar para mantenerse mientras tengan que quedarse en Vigo y, pese a estar acusados en una causa de tráfico de drogas, tienen que sobrevivir. Es por eso que sus abogados, que se han convertido desde el primer momento en su principal apoyo, han solicitado ya en algún caso y están en vías de hacerlo, en otro, un permiso extraordinario de residencia y trabajo a través de la Audiencia. Se trata de acogerse a un artículo que prevé esta concesión cuando hay un interés público, como lo es el hecho de someterse a un enjuiciamiento, a una acción penal, tal y como se argumenta en la solicitud. 

Este permiso se prevé en principio por un año, pero permitiría a estos marineros poder obtener durante este periodo un empleo de forma legal y subsistir, porque ya son varios los que tienen ofertas, gracias a los contactos que hicieron durante su estancia en A Lama. Divididos por nacionalidad, se desenvuelven de forma diferente por Vigo. Los de Bangladés, por una parte, en un piso y los de Nepal, por otra.  

La mayoría no se conocía de nada, tal y como relatan. Se vieron por primera vez en el barco y ahora caminan juntos por una ciudad que desconocían por completo, aunque varios cuentan con familia en otros puntos del país y no descartan poder trasladarse si el procedimiento se dilata mucho y no encuentran una salida mejor.

Su objetivo es poder volver a casa, que una  posible condena implique la expulsión. Mientras, se buscan la vida con resignación.

El juicio eterno del ‘Karar’: una semana para un testigo y ‘medio’

Si la causa por el alijo del “Karar” ya es de por sí un “macroproceso”, el juicio comienza a dilatarse más de la cuenta. En las tres jornadas de esta semana solo se ha conseguido interrogar por completo a un testigo mientras que un segundo está por finalizar. Los problemas técnicos en la gran sala de vistas de la Cidade da Xustiza, que siguen sin resolverse pese a las mejoras introducidas, pararon la sesión de ayer durante dos horas y medio y obligó a  traducir una por una, por la letrada de la Administración de Justicia, las frases de las conversaciones grabadas a los principales acusados, debido a la dificultad de la escucha. 

De hecho, la magistrada llegó a plantear incluso la posibilidad de un traslado a Pontevedra ante las dificultades técnicas. 

Ese retraso obligó a dilatar la vista que ahora se reanudará en el mes de junio.

Escuchas

Respecto a la sesión de ayer, los investigadores policiales vincularon los preparativos que Juan Carlos Santórum y su entorno estaban haciendo desde mediados de abril de 2020 con el alijo de cocaína transportada por el buque “MV Karar” y las grabaciones, realizadas al arousano esos días, reflejan conversaciones sobre lanchas, combustible, distancias en el mar y cómo transportarían la droga desde el barco a tierra. En esas conversaciones, los acusados tratan varios asuntos relativos, supuestamente, a la preparación de las lanchas con las que se desplazarán mar adentro para recoger la droga que trae el “Karar”, aunque no se nombra expresamente al barco.

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