Trabajadoras del sexo de lujo en Vigo: “La prostitución me permitió pagar la Universidad”

Mujeres que trabajan en pisos y agencias en Vigo, hablan sobre la propuesta del Gobierno.
photo_camera Mujeres que trabajan en pisos y agencias en Vigo, hablan sobre la propuesta del Gobierno.

Trabajadoras del sexo de lujo en Vigo abogan por acabar con las mafias de explotación pero no mediante la abolición del ejercicio

Con 23 años y enfermera de profesión, ejerce en Vigo como prostituta de lujo en sus ratos libres, con clientes “importantes”. Cuenta que llegó con su madre a España con siete años desde Bogotá, su ciudad de origen, y que “por circunstancias de la vida" decidió hacerse trabajadora del sexo.  “La prostitución me permitió pagar la Universidad”, señala y “sigo en ella porque me ayuda con los gastos de los cursos que realizo y a lograr mi meta que es la de llegar a ser médica, en concreto me gustaría especializarme en medicina general”. 

Esta joven, que ha querido dar su testimonio, aunque sin revelar su identidad,  es una de las voces en contra de abolir la prostitución. Un mundo, en el que, en su caso y según afirma, se mantiene por voluntad propia.

 

 

No comparte la propuesta tumbada esta semana en el Congreso para castigar el proxenetismo y a quienes hagan negocio y se enriquezcan a costa de las mujeres. Asegura que ha trabajado en casas de citas incluso en algunas que han sido clausuradas por presunta explotación, algo que ella niega, frente a otras mujeres que en su momento fueron declaradas víctimas y testigos protegidos.

Se rebela contra el hecho de que pueda ser delito que alguien les alquile una habitación y le hagan publicidad y defiende que ese tipo de cosas no suponen una explotación, sino una ayuda. “Porque si tienes que pagar la publicidad, saber cómo y dónde ponerla y contestar al teléfono a clientes no te da tiempo a trabajar y al final las agencias te facilitan las citas, contestan al teléfono 24 horas para ti y nosotras somos las reinas de las agencias y de las casas, porque decidimos cómo, cuándo y con quién trabajamos,  no hay obligación de ir con un cliente si no quieres”, explica. 

No obstante, sí admite la existencia de mafias que coaccionan y extorsionan a mujeres, y está de acuerdo en que se las penalice y que los responsables “vayan a la cárcel” pero no que se cargue contra las casas y los pisos donde ellas trabajan porque insiste, “lo hacemos de forma voluntaria y allí nos protegen, nos dan seguridad". 

Insiste en distinguir a aquellas organizaciones que retiran pasaportes y coaccionan del resto de negocios, “sé que las hay y soy la primera en ayudar para acabar con ellas, porque captan a las chicas en mi  país y las engañan en contra de su voluntad, conozco historias en las que les prometen venir a España para trabajar y luego las obligan a ejercer la prostitución”. No obstante, cree que no se  puede abolir la prostitución por culpa de estas mafias. 

Es por eso que se muestra en contra de la ley que pretendía aprobar el Gobierno, porque no hace distinciones para quienes se lucran en este negocio.

Se basan en un feminismo que no es real, porque sí defienden que una mujer sea dueña de su cuerpo para abortar pero no para decidir si quiere trabajar como prostituta”, señala. 

La misma línea comparte otra compañera de profesión,  que ejerce en pisos de forma voluntaria desde hace tiempo. También joven y residente en Vigo es muy clara al hablar de tolerancia cero con las mafias que explotan a mujeres “tendrían que estar en la cárcel para siempre, porque ese tipo de personas no se merecen ni el aire que respira, pero hay otras, en cambio, que sí nos ayudan y no es justo que se las criminalice también”. De hecho, dice estar en contacto con la Policía, “para colaborar en lo que pueda y detener a esta gente”. 

En su caso, el trabajo en la noche es un ingreso extra a su ocupación laboral del día en un negocio de cara al público. Considera que hay mucha hipocresía sobre el mundo de la prostitución “hay políticos y gente muy relevante en la sociedad que son clientes”.

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