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Silverio Rivas, gigantes en una sala

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NOITE BRANCA EN LOS MUSEOS

Silverio Rivas, gigantes en una sala

La espectacularidad de las obras de Silverio Rivas llenaron la sala principal de Casa das Artes.
photo_cameraLa espectacularidad de las obras de Silverio Rivas llenaron la sala principal de Casa das Artes.
Autor de “Porta do Atlántico”, en Praza América o del árbol de Bicentenario frente al Concello, mostró su obra monumental coincidiendo con la Noite Branca, donde se programaron actividades en museos hasta la madrugada
La Noite Branca fue una noche de contrastes. En un extremo se situó la inauguración de la retrospectiva de Silverio Rivas, con la muestra artística con obras monumentales y en el otro, la de Luis Molist, con una selección de faros de bicicleta en una exposición etnográfica en pequeña escala. A iniciativa del Concello siete museos y espacios expositivos de la Rede Municipal acogieron visitas guiadas, conciertos, conferencias y colecciones hasta las dos de la madrugada. Junto a la presentación oficial de las nuevas adquisiciones de los fondos de arte de Castrelos, en la Pinacoteca, destacaron estas dos inauguraciones que demostraron el amplio patrimonio cultural que se custodia en Vigo.
Comisariada por Javier Pérez Buján, “Mente-materia” se acerca a la producción del escultor Silverio Rivas con una selección de veinte piezas, quince de ellas de tamaño monumental en la sala principal de Casa das Artes. Con un contraste cromático, marcado por blancos y rojos puros, el juego de volúmenes domina la propuesta cargada de fuerza que se impone al espectador. Al protocolo anti-covid se unió ayer las medidas de seguridad que exigen la exposición de piezas de grandes dimensiones. Por ello, el aforo fue limitado y medido.
Pese a la altura y la disposición de la sala, el contenido de “Mente-materia” habría encajado mejor en el espacio del Museo de Arte Contemporánea. Con la planta baja cerrada, el Marco limitó su participación con el acceso a la retrospectiva de Colmeiro y a la reflexión artística de Yolanda Herranz.
La inauguración de Silverio Rivas fue seguida por un concierto, el de Eliseu Matos, que amenizó la estancia en Casa das Artes, donde los visitantes recorrieron las distintas plantas que acogen la colección Luis Torras y la Fundación Laxeiro, ésta con la exposición de los fondos propios en torno a la exposición  “Son eu. 18 autorretratos de Laxeiro” y la temporal de Elisa Terroba.
La oferta en el centro se completó con conciertos en torno al Marco, en el mirador de O Castro, junto a las anclas recuperadas de los galeones de Rande, algo distanciadas del yacimiento castrexo que en esta ocasión no se incluyó en la Noite Branca.
Sí participó Casa Galega da Cultura, con su exposición conmemorativa del 75 aniversario de Peña Trevinca, así como un concierto en Praza da Princesa (Frasquita Vintage).
En otra punta de la ciudad se encuentran otras dos propuestas museísticas: Quiñones de León y el Liste. El pazo, en Castrelos, se limitó a abrir sus puertas a las colecciones permanentes tanto de pintura como de arqueológica y acoger en los jardines conciertos de música antigua. La inauguración a cargo de sus fondos tuvo lugar en la ya nombrada pinacoteca Fernández del Riego, su sala satélite en el Casco Vello.
En el barrio de O Freixeiro, el Museo Liste ofreció la tercera inauguración de la noche. En un contexto completamente diferente y con espacios concebidos como cofres de tesoros, rodeado de salas dedicadas a la etnografía con objetos populares de diferente tamaño, se presentó “O recanto de Molist”. En un homenaje a los préstamos del coleccionismo privado, Liste seleccionó 20 focos de bicicleta de los más de 40 cedidos en depósito por la familia de Molist. Con ejemplos datados a finales del XIX hasta el dinamo, hace un recorrido por la iluminación con vela, con petróleo, a base de carburo para acabar con los sistemas eléctricos, procedentes de distintos países europeos.
La selección se colocó en la Sala da Luz, donde una vez finalizada la exposición permanecerá parte de la colección en el llamado Rincón de Molist.
La tercera zona, Samil, y el séptimo espacio implicado, el Verbum, fueron el escenario más interactivo de la Noite Branca. Siguiendo la propuesta de Sinsalaudio se organizaron talleres creativos, donde público y artistas interactuaron. Un mural creativo testimonió la experiencia.

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