Decenas de miles de personas se dieron cita ayer para presenciar la Cabalgata de Reyes que discurrió por las calles del centro de Vigo (en la foto).

LOS REYES MAGOS LLEGAN ENTRE MULTITUDES A VIGO Y SU COMARCA

Cabalgata Vigo
Miles de vigueses se echaron a las calles para recibir a los Reyes Magos en su llegada a la ciudad, convirtiendo la cabalgata en una de las más numerosas de los últimos años. La noche agradable, sin frío ni lluvia, contribuyó al alto número de asistentes. Los que se situaron en la parte final de recorrido, en la Porta do Sol, se quejaron de la escasez de caramelos que apenas llegaron en las primeras carrozas.
Hasta diez escenarios móviles precedieron los carruajes de sus Majestades. Inspiradas en los bosques fantásticos, poblados con elfos y duendes. Los motoristas de la Policía local vestidos con el uniforme de gala abrieron la comitiva. Cada tramo, paraban sus vehículos para tirar caramelos.
A continuación, los pajes a caballo pusieron la nota de color al ser seguidos por los servicios de limpieza para eliminar los excrementos equinos.
Al poco tiempo comenzaron las carrozas, intercaladas por grupos de animación que recreaban árboles, caracoles y dragones con globos verdes y marrones.
Tambores y vengalas fueron la atracción más espectacular. Demonios y seres de ultratumba pasearon un hada enjaulada, que traumatizó a los más pequeños.
Una casa de caramelo, abetos nevados, piratas, policías y personajes de dibujos animados completaron la temática de las carrozas. Gaiteros y bailarines de la Escola Municipal de Danza, zancudos y patinadores amarillos con globos de colores configuraron un séquito que animaron un espectáculo que duró algo más de una hora.
El cartero real, la undécima carroza, introdujo los vehículos reales. El rey Melchor, con un parecido muy sospechoso al comandante de la Marina Mercante, Joaquín Ballesteros, llegó en la carroza del erizo. Le seguía un Gaspar que se daba un aire con el escritor Francisco Castro. El rey pelirrojo iba acompañado por la ardilla. Para acabar, Baltasar, que recordaba al empresario Bógart Cámara, afincado desde hace 25 años en Vigo, transportaba un grupo de renos.
El paso de las carrozas principales no puso el punto final a una cabalgata que continuó unos 15 minutos más. El bus turístico precedió a la exhibición de vehículos histórico con coches, motos, camiones y algún autobús. Cinco transportes de bomberos hicieron sonar sus alarmas y mostraron las luces. Finalmente cerraron la interminable comitiva las ambulancias, coches de grúas y una gran variedad de vehículos municipales.

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