Atlántico

DOS AÑOS DESDE LA OLA DE INCENDIOS

La repoblación no supera el 2% de la masa forestal que ardió en 2017

La reforestación de la "zona cero" es lenta y los comuneros aplazan una regeneración total hasta 2050. Chandebrito, Valladares, Fragoselo, As Neves, Fornelos y Navia recuerdan la tragedia, con pocos árboles replantados y madera quemada aún sin retirar. La Xunta ultima la nueva ley contra incendios y el Concello elabora el "anillo verde"
En la parroquia nigranesa de Chandebrito, zona cero de los incendios de 2017, aún hay amontonada madera quemada sin retirar.
En la parroquia nigranesa de Chandebrito, zona cero de los incendios de 2017, aún hay amontonada madera quemada sin retirar.
La repoblación no supera el 2% de la masa forestal que ardió en 2017

 Este próximo martes se cumple el segundo aniversario de una fecha que pocos habitantes del sur de la provincia podrán olvidar. Dos años desde el día en que algo más de 18.400 hectáreas de masa forestal fueron consumidas por las llamas, alcanzando incluso zonas urbanas de Vigo. Tras este periodo de tiempo, los comuneros de las parroquias afectadas intentan avanzar en la recuperación del monte, aunque sea lenta: las repoblaciones llevadas a cabo en los últimos 24 meses tan solo representan cerca del 2 por ciento de los bosques que ardieron el 15 de octubre de 2017. 

Las tareas de reforestación en los últimos dos años se han realizado de forma irregular en las distintas comunidades de montes afectadas. Mientras algunas logran firmar convenios de colaboración con las instituciones y reciben donaciones de colaboradores privados, otras continúan en solitario haciendo frente en la actualidad a la recogida de los árboles quemados. A pesar de estas diferencias, los comuneros coinciden en señalar que hasta dentro de 25 o 30 años no será posible recuperar la normalidad en las zonas que fueron consumidas por las llamas. Todo ello si no vuelven a tener lugar episodios de incendio como los de hace dos años, un temor que no se perdió a lo largo de los últimos dos años.
‘‘La recuperación es lenta y lo que ardió fue mucho. Es como si casi se perdiese un pulmón. Realmente no estamos habituados a este tipo de fuegos y todavía hoy estamos muy afectados. Los incendios acabaron en un solo día con tres décadas de trabajo de las comunidades de montes”, reconoce Uxío González, presidente de la Mancomunidade Montes de Vigo. A pesar de la tragedia, los incendios del 15 de octubre de 2017 suponen una oportunidad para buena parte de esos comuneros. A través de los planes de recuperación que se están llevando a cabo en zonas como Fragoselo, As Neves o la parroquia nigranesa de Chandebrito –en la que dos mujeres, Angelina y Maximina, fallecieron tras quedar atrapadas por las llamas cuando el vehículo en el que viajaban se quedó atascado al caer por un sendero–, las comunidades de montes proyectan la creación de zonas forestales en las que la plantación de especies autóctonas es una prioridad. 
Con ello se pretende reducir la presencia del eucalipto, un árbol con ventajas muy atractivas para su venta –tiene un rápido crecimiento y un alto valor en el mercado–, pero con serios inconvenientes para la prevención de incendios. El papel que jugó esta especie invasora en la ola de incendios de octubre de 2017 fue determinante: el eucalipto se consume por las llamas con extrema rapidez y plantaciones enteras acabaron calcinadas, llegando incluso a afectar a zonas habitadas en algunos municipios. Aún así, la difícil regeneración del monte no permitirá que estos árboles desaparezcan a corto plazo en el sur de la provincia: numerosos ejemplares crecen hoy en día en zonas afectadas y se plantea mantenerlos en áreas rocosas y escarpadas. n