SEMANA SANTA

El recogimiento se adueñó de las calles viguesas

La Vigilia Pascual en la Colegiata cerró ayer los actos de la Semana Santa viguesa, que el viernes acogió cinco procesiones

Otro momento de la procesión de la Virgen de la Soledad por la calle Rosalía de Castro.
Otro momento de la procesión de la Virgen de la Soledad por la calle Rosalía de Castro.
El recogimiento se adueñó de las calles viguesas

 La Semana Santa en Vigo no se celebra entre saetas ni con vivas entre lloros de desde los balcones. Tampoco tiene miles de seguidores detrás de los pasos. Su sentimiento es de puro recogimiento y, aunque no es de las manifestaciones religiosas más numerosas en número de fieles, ni siquiera de más significativas fuera de la connotación religiosa que tiene esta celebración para los católicos —muy por delante están el Cristo da Vitoria o la romería de San Roque— sí tiene su especial mérito por la belleza de sus tallas, que encierran además el sacrificio realizado por las cofradías generación tras generación.


Con la Vigilia Pascual celebrada ayer, sábado, en la Concatedral (Colegiata) de Santa María presidida por el obispo de la diócesis de Tui-Vigo, monseñor Luis Quinteiro Fiuza, se puso fin a una semana de actos religiosos que se abría el pasado 14 de mayo, Domingo de Ramos, con la procesión de la Borriquilla, esta sí, multitudinaria por su especial vocación infantil.


La Vigilia Pascual, que daba comienzo a las 10 de la noche, es para los cristianos la más importante de las celebraciones porque conmemora el regreso de Jesucristo a la vida, un hecho que antaño en Vigo también era recordado con otra procesión el Domingo de Resurrección hoy ya perdida.


Quedan las procesiones del Jueves y Viernes Santo, que a punto estuvieron también de desaparecer por falta de voluntarios para transportar los pasos y que poco a poco, año tras año, va recuperando algo la afluencia de personas, entre fieles y turistas que eligen este municipio para pasar estas fechas.
El pasado viernes fue la jornada de más intensidad en cuanto al número procesiones que llenaron de recogimiento las calles por las que transcurrieron. 
La primera en salir fue la de la Cofradía del Santo Entierro, que procesionó desde la Concatedral presidida por el obispo y discurrió por el Casco Vello para regresar al templo por Policarpo Sanz, Puerta del Sol y Praza de la Constitución.
Una hora más tarde, sobre las 20.30 horas, salía de la iglesia del Sagrado Corazón, en la calle Rosalía de Castro, la Procesión de la Virgen de la Soledad, la más concurrida de todas y la de mayor carácter urbano por su recorrido: Avenida García Barbón, hasta la iglesia de Santiago de Vigo. Se trata de uno de los actos más vistosos y solemnes, ya que la imagen del Cristo de la Fe, de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Silencio,  es portada por agentes de la Policía Local, que participan con sus trajes de gala. Y una vez más, los policías cumplieron con la tradición al elevar la imagen del Cristo con los brazos extendidos entre los aplausos de los asistentes.
La antigua villa de Bouzas, por su parte, acogió otras dos procesiones: la del Santo Entierro y el Sermón y Procesión de la Soledad.
El Viernes Santo en Vigo es sinónimo de oración con el tradicional Vía Crucis de la Guía, organizado por los Cursillos de Cristiandad. Un Vía Crucis Penitencial que partió a las 11 de la noche, presidido por el obispo, para recorrer el Monte de A Guía hasta la Capilla de Nuestra Señora, deteniéndose en cada estación para recordar el sacrificio de Jesús. Una muestra de fe que en años anteriores se había visto dificultada por la lluvia, ausente en esta ocasión. n