El ejercicio culmina con el doble de retroceso que en 2008 y un millón menos de toneladas movidas en los muelles

El Puerto, barómetro de la economía de Vigo, cierra 2009 con una caída superior al 20%

Corina Porro y Jesús Paz, los dos presidentes de la Autoridad Portuaria este año, el pasado mes de abril, poco antes del relevo.

Malos tiempos para la economía viguesa. El Puerto, el mejor reflejo de la situación de las empresas del área metropolitana, cerrará 2009 con una caída estimada del 23 por ciento, más del doble que el pasado año, según los datos provisionales que maneja la Autoridad Portuaria. Esto supone perder casi una cuarta parte de los tráficos del ejercicio anterior y miles de toneladas, en torno a un millón, a falta de ajustar las cifras. Con todo, los empresarios no culpan directamente a los rectores del Puerto y advierten de que el panorama continúa siendo negativo para el primer semestre de 2010.
El ejercicio empezó muy mal y la ligera mejora de los últimos meses no ha podido enderezar el camino. Hasta mayo, todavía con Jesús Paz al frente del organismo, las cifras del tráfico portuario se situaron en un -32 por ciento, siendo Vigo uno de los cuatro puertos que más retrocedían, prueba de lo profundo de la crisis económica y de su ataque directo a los sectores clave del área. A partir de ese mes las cifras han sido algo mejores (se han recuperado diez puntos), pero el año finaliza con una caída muy importante. Según Puertos del Estado, el tráfico portuario perdió de media en toda España un 15 por ciento sobre el anterior ejercicio, colocándose en Vigo en el -25 por ciento como el quinto puerto nacional que más retrocede. Sólo pierden más fuelle en cifras globales de tráfico portuario Málaga (-56), Gijón, Pasajes y Almería. En cuanto a Galicia, las otras cuatro autoridades portuarias también pierden terrenos, aunque en menor proporción que Vigo: Marín cae un 4%, A Coruña retrocede en un siete por cierto, Ferrol en un 8,5 y Vilagarcía un 11%. Las claves de las cifras negativas estarían en la combinación de una menor llegada de contenedores, tanto con productos congelados (100.000 toneladas menos como mínimo, en parte por los problemas del PIF) y un retroceso en automoción (caída en picado por la bajada de la producción de PSA), como en los graneles relacionados con la construcción, que otro año más sigue sin recuperarse: las licencias descendieron un 80 por ciento, un dato que lo dice todo sobre la inactividad del sector inmobiliario, que no levanta cabeza. Para Vigo esta combinación ha resultado letal y para 2010 no se observan grandes mejoras, salvo que PSA retome los niveles de montaje de 2007 y parte de 2008. Para 2010, la mejor noticia sería la puesta en marcha de la Autopista del Mar, aprobada por el Gobierno pero no autorizada por los parlamentos de Francia y España, como es preceptivo, y el acuerdo entre Acciona y Compañía Hispano Francesa, que gestiona el transporte de PSA. El calendario pasa por comenzar el próximo año con la línea de carga ‘ro-ro’ —sobre ruedas— entre Vigo y Algeciras, por un lado, y hacia Saint Nazaire y Le Havre, por el otro.



Los usuarios del puerto están de acuerdo en que la fuerte caída de tráficos no es directamente achacable a los dos últimos responsables de la Autoridad Portuaria, el socialista Jesús Paz y la popular Corina Porro, sino que sería un fenómeno extendido, derivado directamente de la caída del consumo por la crisis económica. Así l o e n t i e n d e a l menos Ramón Cortegoso, gerente de la Asociación de Consignatarios del Puerto, quien considera que el sentir g e n e r a l de l o s empresarios sería éste: ‘No se trata de un problema del puerto de Vigo, si se viera un culpable directo de lo que ocurre, se señalaría sin duda, pero la realidad es que este ha sido el peor año en muchos años, y todos los clientes lo han pasado mal, no es una mal achacable a la presidencia ni a la dirección portuaria’. Cortegoso, que fue hace años concejal del PP y que ocupa puestos de gestión en los consignatarios desde hace más de quince años, advierte de que ‘los que estamos en el puerto nos damos cuenta de que la caída del consumo ha sido enorme, incluso se han cortado las tarjetas de crédito’. Para el año que viene, las perspectivas son regulares, reconoce: ‘No todo son caídas, crece el tráfico de cruceros que es muy interesante para la ciudad de Vigo y si somos capaces que consolidar el p u e r t o como base de salida resultaría muy positivo. Es lo único, el resto, a ver cómo salimos todos, porque los brotes verdes todavía no los vemos. En cambio, las pymes siguen en situación crítica’, señaló Ramón Cortegoso, quien augura un primer semestre de 2010 en la misma línea que el ejercicio que ahora termina. ‘El próximo año va a ser muy malo, no sólo para Vigo, sino para todos los puertos, porque todos caen, unos más que otros, pero las diferencias entre unos y otros no son importantes en absoluto’, añadió.



El Puerto parece apostar por dos recetas para mejorar los malos resultados de este año. La primera, acordada en el último consejo de administración del año, la congelación de las tarifas (salvo para contenedores una vez funcione el nuevo PIF ampliado) con la idea de que la terminal viguesa resulte más atractiva para el atraque de barcos y el desembarco de mercancía. Con todo, esta decisión ha sido tomada por otras autoridades portuarias del entorno (Ferrol, hace unos días) por lo que sus efectos resultarán limitados. Con todo, esta decisión se puede tomar gracias a que aun con la caída de los tráficos, el Puerto de Vigo genera beneficios y por tanto es rentable. La otra medida encima de la mesa se refiere a la potenciación del transporte de mercancías por ferrocarril desde la estación de Guixar. Corina Porro se dirigió por carta al ministro José Blanco, titular de Fomento, para pedirle que realizara una apuesta decidida por el tren, pero no ha obtenido ninguna respuesta. Incluso se puede entender que fue negativa, ya que el ministro aseguró que Fomento está dispuesto a crear líneas de mercancías con los puertos de A Coruña y Ferrol. En Vigo, pese a contar con la terminal de Guixar, apenas el 0,3 por ciento de todos los productos que se transportan en el puerto acaban en el tren, en un retroceso continuo incluso frent e a l a media nacional, de tan sólo el dos por ciento del total. En cambio, en la Unión Europea se transportan por tren entre el seis y el 12 por ciento de los productos. Sobre este aspecto, UGT y los empresarios ya advirtieron de que el puerto vigués puede quedarse fuera, lo que tendría consecuencias muy graves si, como Blanco anunció, hay una apuesta decidida por trasladar al sistema ferroviario buena parte de lo que ahora se mueve por carreteras.

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