PSOE y BNG piden en un tenso pleno que la Xunta financie Balaídos

Los concejales del PSOE y el BNG alzando ayer la mano durante la votación.
photo_camera Los concejales del PSOE y el BNG alzando ayer la mano durante la votación.
Reclamaron que el Gobierno gallego abone un tercio de la reforma del estadio en el pleno, donde se rechazó la enmienda del PP para financiar otras instalaciones deportivas

Los grupos municipales del PSOE y el BNG aprobaron ayer reclamar a la Xunta que invierta 20 millones de euros en la reforma de Balaídos en un pleno extraordinario celebrado en plena campaña electoral y con otra protesta de trabajadores de Vitrasa. A pesar de tratarse de una sesión tensa y bronca, la propuesta presentada por los socialistas logró un amplio con la única excepción de los 5 ediles del PP, que votaron en contra.

Tras la convocatoria del pleno se encuentra el anuncio del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, sobre la inversión en el estadio de A Malata (Ferrol). “Nosotros nos alegramos de todo lo bueno que se produce en Galicia, no le queremos quitar nada a nadie, pero sí reivindicar lo que nos corresponde”, aseguró el portavoz del grupo municipal del PSOE, Carlos López Font, que lo calificó como “un escándalo más de Rueda” y “un ataque en toda regla a la ciudad de Vigo”. El socialista planteó instar “al próximo Gobierno a la Xunta” a cooperar económicamente en la nueva grada de Gol y abonar la parte correspondiente a las actuaciones ya realizadas, que cifró en 20 millones de euros.

 

 

La portavoz del PP vigués, Marta Fernández-Tapias, criticó que con la convocatoria de este pleno extraordinario se usase “esta Corporación como un arma política” en plena campaña electoral.  La popular afirmó que la inversión que aportará la Xunta en Ferrol será de 2,5 millones de euros y no de los 5 que había citado López-Font y planteó en su intervención una enmienda para que el Concello presentase una propuesta de financiación en infraestructuras deportivas financiadas al 50% con la Xunta que no sean Balaídos, “que está sobradamente financiado con Diputación y Concello”. Con todo, la enmienda no fue votada al asegurar Abel Caballero en calidad de presidente del pleno que no se había tramitado adecuadamente.

 

 

El BNG, por medio de su portavoz Xabier P. Igrexas, también criticó que este punto se podría haber tratado como una moción en un pleno ordinario después de las elecciones del 18 de febrero, pero votó a favor porque “la ciudad merece un nuevo estadio municipal funcional, seguro y moderno y entendemos que la Xunta tiene que dejar de dar la espalda a la mayor ciudad de este país”.

La campaña electoral se coló en el debate de los grupos locales

La campaña electoral y la proximidad de la cita con las urnas el próximo domingo se coló en el debate del pleno. La popular Marta Fernández-Tapias, en la que podría ser su última intervención en el pleno tras anunciar que dejaría la política después de las elecciones autonómicas aunque no se despidió, aseguró ayer que “esta escenografía de la desesperación ante el más que probable resutlado del PSOE el 18 de febrero es una verguenza”. Tapias afirmó alegrarse de “escuchar la voz del señor Font porque es verdad que es candidato y es la primera vez que lo oigo hablar en esta campaña”, tras lo que acusó a los socialistas de “claudicar y estar sumisos a lo que su alcalde les dice”. “Yo si tuviese los resultados que van a tener ustedes haría un poco lo mismo”, proclamó.

Por su parte, el socialista Carlos Font afirmó que “el PP de Vigo no está como para darnos lecciones” y que su grupo “defendió a la ciudad como nadie y efectivamente avalamos a Pedro Sánchez como el mejor presidente de Gobierno para Vigo y Besteiro lo será como presidente de la Xunta”. Todo ello para finalizar su réplica despidiéndose de Tapias con un crítico “hasta luego, que pase el siguiente”.

Como ya ocurrió en las últimas sesiones plenarias, un grupo de trabajadores de Vitrasa acudió como público y trataron de intervenir en el pleno reclamando al gobierno local que intervenga en el conflicto laboral de la empresa, ante lo que el alcalde Abel Caballero ordenó suspender temporalmente el pleno durante cinco minutos.

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