Atlántico

VIGO

Los notarios ya compiten con jueces, ediles y curas

Un total de 36 parejas viguesas, de boda en un despacho en 2018
Una boda oficiada en Castrelos, con la concejala Caride.
Una boda oficiada en Castrelos, con la concejala Caride.
Los notarios ya compiten con jueces, ediles y curas

Desde el 24 de junio de 2015 con la Ley de Jurisdicción Voluntaria, los 17 notarios de Vigo-Redondela pueden oficiar bodas civiles dentro de su territorio, y poco a poco han ido logrando un sitio al lado de jueces, concejales y sacerdotes. El primer año no hubo ningún "cliente", pero en 2016 ya fueron 15 las bodas oficiadas por los notarios vigueses y en los dos siguientes ejercicios, en 2017 y 2018, alcanzaron las 37 y 36, respectivamente. En 2018 se registraron un total de 869 matrimonios en Vigo, de ellos el 75 por ciento ante jueces y concejales (o el alcalde) y el resto religiosos, que cada vez pierden más terreno tras gozar de una hegemonía casi absoluta hasta bien entrado el siglo XXI. Ahora, el 4 por ciento de todos los enlaces se realizaron ante un notario. Como ya había explicado Javier Romero, el delegado del Distrito de Notarios de Vigo, la mayor parte han sido parejas que no quisieron grandes celebraciones. Estas bodas se desarrollan tanto en los despachos notariales como fuera, en función de la disponibilidad y las preferencias de la pareja. 

MÁS DIVORCIOS QUE BODAS
Las que se celebran en el despacho, la mayoría, son actos muy breves. Asisten solo los contrayentes y dos testigos y se firma la escritura de matrimonio. La organización en los despachos notariales es más dinámica, se acortan plazos y no hay lista de espera.  Otra reforma que introdujo la Ley de Jurisdicción Voluntaria es la celebración de divorcios de mutuo acuerdo ante notario, sin hijos menores a su cargo. Y si las bodas han ido creciendo, todavía más las rupturas. El pasado año  fueron ya 71 -más del doble que bodas- las escrituras de separación o divorcio, y subiendo. En 2015 sólo 21, para llegar a 57 en 2016 y a 61 en 2017. El tramite es rápido. Si hay acuerdo y convenio regulador en una semana está listo. Son parejas jóvenes que descubren que la convivencia no funciona o mayores que no pidieron el divorcio tras la separación. Casarse en un despacho cuesta 90 euros y el divorcio 140.