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El monte Alba se queda sin su Virgen

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El monte Alba se queda sin su Virgen

La ermita del Alba de Valladares celebra con sus fieles la procesión de la Virxe del Alba durante la celebración de una de las romerías del año pasado.
photo_cameraLa ermita del Alba de Valladares celebra con sus fieles la procesión de la Virxe del Alba durante la celebración de una de las romerías del año pasado.
La pandemia ha obligado a la mayoría de las fiestas viguesas a suspenderse o celebrarse en condiciones completamente diferentes, por lo que las tres romerías, así como las fiestas de Bouzas o Coia, se han suspendido

nnn Es raro el fin de semana estival en el que Vigo no celebra alguna fiesta. Pero la propia naturaleza de estas hace inviable su celebración este año. Aglomeraciones, espacios cerrados abarrotados, incluso ritos religiosos como el santo de los "croques"; todo supone un riesgo sanitario debido al coronavirus. Es por eso que las comisiones de fiestas han decido, en su mayoría, suspender las celebraciones o reducirlas adaptándolas a cosas más seguras y menos masificadas.

Monte Alba. Este es el caso de las romerías del Alba, celebradas entre agosto y septiembre y que congregan a miles de fieles de Valladares y parroquias contiguas cada año. Dentro de un mes, aproximadamente, deberían estar subiendo las figuras de la Virgen y San Bartolomé a la ermita del Alba, pero este año  se ha decidido que no se hará. Según confirman desde la comisión de fiestas, en su lugar se celebrarán las tradicionales misas en la Iglesia Parroquial de Valladares, lugar donde descansan habitualmente las figuras que se llevan en procesión cada verano. 
San Campio. Asimismo, la comisión de fiestas de esta parroquia viguesa decidió cancelar también las celebraciones de San Campio, que ocupan tradicionalmente los últimos días del mes de agosto. De acuerdo con el vicepresidente de la comisión de fiestas, Gregorio Álvarez, sería "imposible" que los festejos se llevaran a cabo con normalidad sin respetar las medidas higiénico-sanitarias, por lo que optarán por hacer pequeñas actividades con aforo limitado, aparte de los oficios religiosos. Entre estas, aunque todavía no hay nada confirmado, estarán "grupos de teatro infantil, actuaciones de bandas de música y un grupo de rock" para suplir las verbenas de las noches de San Campio. Pero esta vez tendrán que ser con distancia social y un máximo de mil personas (dos mil si el recinto acotado supera los 8.000 metros cuadrados). Sin embargo, todo lo demás –pirotecnia, luces, orquestas, procesiones– tendrá que esperar, como mínimo, un año. 

Coia. En este barrio vigués se celebra una de las fiestas más multitudinarias de la ciudad –las de la Virxe da Consolación. Allí ya tuvieron su "no celebración" el pasado fin de semana. En Coia cancelaron todo in extremis, incluso la impresión de los libretos promocionales, con el anuncio del estado de alarma. La organización limitó sus celebraciones a una pequeña procesión y una banda de música. Debido a estas circunstancias, en 2021 compartirán pregón Noelia Otero –iba a realizarlo este año– y Carlota Corredera.

Bouzas. En la antigua villa se respira el mismo ambiente: es imposible celebrar las fiestas tal y como se hizo en años anteriores. Los fuegos artificiales no iluminarán la ría de Vigo por temor a crear aglomeraciones que, hoy en día, están prohibidas por razones sanitarias. Tampoco habrá verbenas ni procesiones. Los únicos actos previstos por la comisión de fiestas son la tradicional bajada de Cristo de Bouzas y la misa mayor que tendrá lugar el próximo domingo 19. 
Fiestas del Cristo. La pandemia ha obligado a cancelar también la procesión más emblemática de Vigo, la del Cristo de la Victoria. Aunque durante días se especuló con que se permitiría de manera reducida con la asistencia de algunos fieles, finalmente se decidió descartar su realización. Es la primera vez que el Cristo de la Victoria no saldrá por las calles viguesas desde 1936 y la tercera en total –tampoco ocurrió en 1934 a causa de lluvias intensas–. Sin embargo, sí que habrá pregón, a cargo de Javier González Babé, en el Pazo de Castrelos. El Concello, además, se ha ofrecido a instalar pantallas gigantes en exteriores para que los más devotos puedan seguir las misas, pues el interior de la concatedral tendrá un aforo limitado y no podrá acoger a los cientos de fieles que se acercaban cada año para los oficios religiosos.

Beade. Los vecinos de Beade tampoco podrán disfrutar de las fiestas en honor a su patrona, Santa Ana, que suelen tener lugar a finales de julio, entre los días 25 y 28. La comisión de fiestas ni siquiera llegó a anunciar la programación de este año, pues todavía no estaba nada cerrado cuando se decretó el estado de alarma. Aunque la sensación general es de que no habrá ningún tipo de festejo –desde luego, las verbenas están descartadas–, los parroquianos esperan poder celebrar el día grande de las fiestas –26 de julio, día de Santa Ana– con la tradicional misa mayor y quizá alguna actuación musical con aforo limitado. 

San Roque. Por último, la fiesta de San Roque, irónicamente patrón de los contagiados por epidemias, no se celebrará en el barrio homónimo de Vigo debido a la actual pandemia. Al igual que Bouzas o Coia, estos festejos congregan a millares de vigueses en espacios reducidos como la propia capilla de San Roque o la plaza que la rodea. Ante la imposibilidad de controlar el flujo de personas –el regidor local Abel Caballero lo describió como "un arremolinamiento de gente imposible de evitar"– que se espera que pueda acudir, esta comisión de fiestas también decidió suspender las celebraciones. Lo único que sigue en pie, como en todos los casos anteriores, son los oficios religiosos, que tendrán que cumplir con las medidas de seguridad oportunas para evitar aglomeraciones.n
 

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