En memoria de los olvidados: 16 fallecidos en la calle este año en Vigo

Lonas doradas con los nombres de los fallecidos, ayer en Vigo.
photo_camera Lonas doradas con los nombres de los fallecidos, ayer en Vigo.
Judith, la mujer asesinada este mes en Porriño, y Rosana y sus hijos, fallecidos en Alfonso X, entre las víctimas

Judith, la vecina de Vigo asesinada en Porriño, fue recordada ayer junto a las otras 15 personas sin hogar que han fallecido en lo que va de año en la ciudad. Unas lonas doradas con sus nombres en el suelo sirvió ayer en la plaza de la Constitución a modo de despedida y homenaje a las víctimas, entre ellas Rosana y sus tres hijos menores (Sara, Ezequiel y Aldara) que perdieron la vida en el incendio de Alfonso X.  

Se trata de una de las cifras más altas  de muertes de personas que vivían en la calle o refugiadas en inmuebles en condiciones de riesgo, de los últimos ocho años. 

Al acto, convocado por Os Ninguéns, asistieron familiares de Rosana y sus hijos, y conocidos de otras víctimas, quienes protagonizaron un momento muy emotivo al recordar cómo la situación al límite en la que todas se encontraban acortó sus vidas “hasta doce años”. 

Este colectivo incidió en que muchas de esas muertes fueron prematuras y que sus edades no se corresponden con una muerte natural.

La violencia de la que fue objeto Judith puso sobre la mesa el riesgo al que se enfrentan las mujeres en situación de pobreza, obligadas a ejercer la prostitución, algo que  la Guardia Civil investiga como relacionado directamente con el crimen. Los investigadores no han descartado que un cliente pudiera haber sido el autor de este asesinato. En la lista, también estaba Rocío. Otra mujer que vivía en condiciones muy parejas y que murió abandonada en un monte sin que se haya podido averiguar quién la arrojó allí.  Durante concentración, celebrada con motivo del Día de la Constitución, se  hizo alusión al artículo 46 que declara que todos los epañoles tienen derecho a disfrutar una vivienda digna y adecuada por lo que se pidió la impliación máxima de las instituciones y se incidió en la necesidad de incluir una oficina dentro de la Casa da Muller para atender a las mujeres prostituidas.

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