Maribel González: “Busco crear complicidad con grupos de jóvenes y asociaciones de mayores"

Maribel González.
photo_camera Maribel González.
La viguesa Maribel González y su compañera Maica Vázquez han sido reconocidas con el Premio TaleS'  de UVigo por su proyectoLar de Sopas”, un espacio de encuentro intergeneracional para recuperar tradiciones

¿Cómo llegó al mundo del emprendimiento?

Yo soy de natural emprendedora, desde muy joven he participado en organizaciones infantiles, juveniles y sociales, donde se incentivaba la iniciativa y la participación. A lo largo de la vida he tenido muchos proyectos emprendedores, tanto laborales como vitales. También puedo decir que soy poco conformista, y siempre he tenido inquietud por aportar para tener un mundo mejor, eso también te llevar a tomar acción y a desarrollar habilidades emprendedoras. Por otra parte, mis dificultades para encontrar un trabajo por cuenta ajena a los 56 años me empujaron definitivamente a poner en marcha el emprendimiento del Lar de Sopas. En mi familia también ha habido muchos emprendimientos, desde mi abuela que se quedó viuda al acabar la guerra, mi padre cuando cerraron la fábrica, mis hermanos también han tenido su empresa…

¿Cuál ha sido su motivación?

Como decía anteriormente, yo creo que confluyen un conjunto de cosas, los caminos te van llevando a sitios que ni imaginabas, siempre que te dejes sorprender por la vida. En cuanto a la motivación para este proyecto, yo destacaría el haber sido abuela a los 50 años, Daniela acaba de cumplir 8, para mí fue un hito en mi vida, ya que me permitió reconectar con mi niña interior y descubrir el placer del juego, del momento presente, la alegría de los pequeños detalles, el despertar de las emociones que en mi estaban casi congeladas como una respuesta a no saber que hacer con ellas… que me llevó a un proceso de autoconocimiento, en el que no se deja de estar, y en el que he podido descubrir la importancia de las memorias emocionales, también relacionadas con las vidas de mis abuelas, por eso el punto de partida de este proyecto es hacer visible la herencia de las abuelas.

¿Cuál es su filosofía?

Soy pedagoga, y trabajo fundamentalmente en el ámbito social, bien en la administración pública o en el tercer sector. Creo firmemente en la educación como una herramienta de promoción y emancipación, que permite aminorar las desigualdades de partida para una igualdad de oportunidades real. Por otra parte, creo en la utopía de un mundo más justo e inclusivo, y confío en las generaciones más jóvenes como motor de transformación. Me parece que en este momento en que mucha gente menuda se siente perdida es importante presentar modelos de referencia diferentes, que los hay y muchos, que no son lo que la sociedad de consumo nos transmite como modelo de vida. Siento mi parte de responsabilidad de favorecer experiencias positivas, donde se crean vínculos y dejar un mundo mejor para que las generaciones venideras puedan disfrutar de esto tan mágico que es la vida.

¿Valores por los que destaca?

Este proyecto quiere ser colectivo, pero es también muy personal, ya que el punto de partida tiene mucho que ver con las cosas que son importantes en mi vida, y siendo que uno de los valores que orientan mi vida es la coherencia, los valores del proyecto no podían estar en disonancia, aunque esto es una tarea de todos los días. Lar de Sopas agradece y reconoce la diversidad como un factor de enriquecimiento personal, social y patrimonial; construye el sentido de pertenencia en una comunidad líquida y diversa, fortaleciendo los vínculos de proximidad; y promueve una economía colaborativa para construir una sociedad más equitativa, inclusiva y participativa.

¿Hablemos del momento actual de su trabajo?

Pues es un momento muy ilusionante. Acabamos de poner en marcha un espacio educativo, cultural, gastronómico… en Vigo que quiere poner en valor y recuperar todas las ideas que antes señalaba. Tenemos muchas semillas de proyectos, pero tenemos pocos recursos económicos para echarlos a andar, incluso para mantener lo que tenemos. En cualquier caso, estamos trabajando para crear complicidades con diferentes grupos, desde compañías de teatro de gente joven que acaba de salir de la Esad, hasta entidades y asociaciones de mayores, cooperativas de consumo, comercios de la zona, centros educativos, vecinas y vecinos, familias con peques y adolescentes… Nos gustaría que la seña de identidad de este espacio sea que es como una cocina, ósea un espacio de encuentro y de palabra, donde las emociones y la diversidad tienen acomodo.

¿Qué ha supuesto el reconocimiento?

Sin duda una visibilidad importante y un acelerador para el proyecto. Hace que tengas que enfrentarte a los miedos que de detrás de cualquier proyecto emprendedor, desde el funcionará hasta no sé si podré hacerlo…Pero es muy positivo, porque te exige enfrentarte a esos miedos y recibes un feedback que mejora la idea original. 

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