Una madre vive con sus cuatro hijos en un piso incendiado

Salomé, junto a tres de sus cuatro hijos, en la cocina de su vivienda, completamente calcinada. FOTO:Lydia Miranda
Una joven ecuatoriana lo perdió todo en el incendio de su piso en la calle Brasil y además se vio obligada a seguir viviendo en el edificio con sus cuatro hijos. El párroco de la iglesia de los Capuchinos, tras conocer su situación, acaba de facilitarles un hostal.
La tragedia de Salomé Romero, una mujer ecuatoriana que vive en Vigo desde hace ocho años, comenzó el pasado lunes a las siete y media de la tarde. Las llamas, que comenzaron en el primer piso del inmueble, se propagaron a través del patio de luces y afectaron a los cinco pisos del lado izquierdo. ‘Todo lo que daba al patio de luces se quemó’, explica Karol, su hija mayor, de 16 años. La cocina y el trastero del quinto izquierda, y todo en lo que ellos había, quedaron irreconocibles, y el humo tiñó de negro el resto de la casa. Separada y con cuatro hijos —Karol, de 16 años, Kelly, de 12, Kevin, de 10 y Karen, un bebé de poco más de un año— los bomberos enseguida advirtieron a Salomé que no sería saludable permanecer en el piso, opinión con la que no coincidió la inmobiliaria, que minimizó los daños y al día siguiente del siniestro, según Salomé, le dijo que ‘ya podía regresar al piso porque no estaba muy dañado’. Sin derecho a indemnización, tras hablar varias veces con la inmobiliaria esta les ‘permitió’ dormir en el piso de enfrente, el quinto derecha. Sin ropa limpia, ni agua caliente, ni gas butano, Salomé y sus cuatro hijos durmieron las tres noches siguientes al incendio en el suelo de una habitación, en un colchón hinchable, y sin vecinos. ‘Comíamos bocadillos y estuvimos cuatro días sin poder ducharnos’, explica Karol, que añadió que su situación cambió después de que su historia saliese en la televisión. ‘Benjamín, el cura de la iglesia de los Capuchinos, me dijo que por qué no había recurrido a él, que podía ayudarnos, que estas no eran condiciones para vivir’, continúa Salomé. El párroco, ‘a quien estamos muy agradecidos’, les buscó un hostal y un piso nuevo, al que se trasladarán el 1 de diciembre con poco más que lo puesto. ‘Nos entraron a robar ya dos veces, así que todo lo guardábamos en el trastero’, explica la hija mayor de Salomé, ‘ahora ya no nos queda nada’. Sin embargo, a la generosidad del párroco de la iglesia de los Capuchinos también se le suma la de otras personas anónimas, que se ofrecen a ayudar a la familia con ropa e incluso alimentos, ya que nada se pudo recuperar de la cocina. ‘Además de Benjamín y mis jefes, que se han portado maravillosamente, después de salir en la tele me llama mucha gente. Para mí eso es muy bonito porque ves que hay gente mala, pero más buenos que malos’, afirma Salomé que asegura que para ella el simple hecho de recibir una llamada de apoyo (su número es 699 196 654), es un gran consuelo en estos momentos ‘en los que sientes que la vida te ha puesto a prueba’. A pesar de que también ha escuchado ‘cosas terribles, porque incluso me han acusado de provocar el incendio, cuando se sabe que fue en el primero’. Salomé, que trabaja en el Alcampo de Coia, reconoce que, tras lo sucedido, ‘es terrible pensar que todo lo que tenías ya no estᒠy a pesar de que confiesa ser afortunada porque todos los suyos están sanos, no ve el momento de ‘olvidar esta pesadilla’.

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