La Policía Local realizó cacheos e inspeccionó bolsas en la plaza para cumplir con la normativa que se comenzó a aplicar desde el fin de semana

Macrobotellón en Montero Ríos y O Berbés vacío

Miles de jóvenes vigueses durante la noche del viernes al sábado en Montero Ríos, que ahora se ha convertido en el epicentro del botellón tras la prohibición del Berbés y decaer la Estrella. Foto: nuria pérez
El despliegue policial del fin de semana confirmó que el ‘botellón’ no es estático y también se mueve, que la Estrella ya no está de moda y que ahora el epicentro de la diversión al aire libre está en Montero Ríos ya que Loriga y O Berbés se han convertido en zonas protegidas por la estricta normativa municipal y por tanto, vetadas. El primer fin de semana en la plaza del Berbés demostró que la ‘ley seca’ funciona pero que los jóvenes ya están buscando otros lugares donde seguir la fiesta.
En las dos últimas noches, alrededor de 2.000 jóvenes camparon por Montero Ríos y las Avenidas para cierta desesperación de la Policía Local y de su máximo responsable, el concejal de Seguridad y Tráfico, Xulio Calviño, quien pudo comprobar en persona, a la una de la madrugada, cómo se desarrollaba una noche muy calurosa, más propia del verano que del otoño recién iniciado, y por ello, propicia para la fiesta al aire libre. No eran las únicas zonas donde la fiesta continuó: siguió en el entorno de la iglesia de San Francisco y en la Rúa Real, al menos durante algún tiempo. En cambio, en la Estrella apenas hubo un centenar de personas. Reconocía Calviño que las cosas habían ido muy bien en la plaza del Berbés, donde el ‘toque de queda’ había funcionado a la perfección gracias a un despliegue policial masivo que se repetirá en los siguientes fines de semana hasta que se considere que la población ha asumido la prohibición expresa. También insistió Xulio Calviño que aunque el constitucional derecho de reunión se ve limitado —no se permite que haya más de cuatro personas en el zona protegida— a cambio ‘se protegen otros, como el de descanso, que no es menor’. La plaza del Berbés estuvo vacía hasta las tres de la madrugada, y los pocos jóvenes que pasaron por allí con bolsas se encontraron con los agentes de la Policía, que paraba a todos los que tenían aspecto de ser menores de edad, solicitándoles documentación. Incautaron varias bebidas a algunos y se la dejaron a los otros, mayores de edad. Hubo cierta tensión y sorpresa.

Fiesta en A Pedra
En cuanto al resto del entorno declarado protegido, pero apenas vigilado en el primer fin de semana, la Policía descubrió a un centenar de jóvenes en la plaza de A Pedra y a otro grupo en la parte alta del Berbés, que fueron apercibidos de que tenían que marcharse. A las tres de la madrugada, la Policía dio por finalizada la inspección al comprobar que no había nadie en la plaza. La reunión de A Pedra se toleró en parte, aunque por última vez: el próximo viernes los agentes patrullarán también por esta zona, además del atrio de la Colegiata y la Rúa Real, todas ellas incluidas en el área vigilada. ‘Es la primera noche en la que los vecinos pueden descansar tranquilos, y eso es lo fundamental’, señaló a este diario el concejal, quien también indicó que la situación también estaba controlada en Teófilo Llorente, antes epicentro del botellón, pese a que los agentes apenas pasaron por esta vía. Claro que a cambio, al menos 2.000 personas se dieron cita en Montero Ríos, próxima parada de la campaña ‘antibotellón’, aunque no a corto plazo, porque primero toca ‘observar y reflexionar’ sobre las medidas a tomar a corto o medio plazo. Calviño cree que no sólo fue el fuerte calor impropio del otoño (casi 20 grados se marcaron por la noche), sino también el inicio del curso lo que llevó a miles de jóvenes a tomar las calles, desplazándose definitivamente hacia el área portuaria, por lo que es probable que no se repita en el futuro. La presidenta del Puerto, Corina Porro, ya advirtió al gobierno vigués que las responsabilidades en materia de seguridad son de la Administración local, luego tendrá que ser el Concello el que decidida qué hacer.


Multas entre 300 y 3.000 euros para los que vulneren la ‘ley seca’
La ordenanza municipal reguladora de la convivencia ciudadana y el ocio aprobada el pasado mes de marzo, incluye sanciones de entre 300 y 3.000 euros. Tiene como finalidad ‘regular la utilización de los espacios públicos para evitar usos excluyentes y abusivos’ prohíbe las concentraciones de personas en espacios abiertos consumiendo bebidas de cualquier tipo o realizando otras actividades. Se consideran infracciones muy graves la obstrucción al control de la Policía Local y el deterioro grave de los espacios públicos; infracciones graves son las concentraciones de personas, como el botellón, que alteren la convivencia y el descanso, o los juegos en espacios abiertos —circulación temeraria con patines o monopatines por lugares destinados a peatones—. Sons infracciones leves otros daños a los espacios públicos —graffitis o pintadas—, la realización de necesidades fisiológicas en esos espacios, timbrar indiscriminadamente en los portales de edificios, golpear papeleras u obstruir el acceso a portales y garajes vecinales. Las infracciones muy graves acarrean multas de 1.501 a 3.000 euros; las graves, de 751 a 1.500, y las leves, de 300 a 750 euros.

Te puede interesar