Loretta Lorenzo: “Defiendo una cosmética sin químicos ni tóxicos. Algo que busco para mi propia familia"

La viguesa Loretta Lorenzo.
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La viguesa Loretta Lorenzo triunfa, desde Galicia, como asesora en un proyecto que busca soluciones para los problemas de pieles sensibles y atópicas de niños y mayores con productos sin químicos

Loretta Lorenzo proviene del mundo de la logística, un trabajo que le apasiona, pero que complementa con un proyecto personal que nació de la necesidad, encontrar una cosmética natural sin químicos y  tóxicos para los problemas de piel de su familia. A esto se unió la idea de emprender y desarrollar una ocupación donde ella fuera la protagonista. Así comenzó con Ringana, marca que llegó  en un momento clave y que ha hecho realidad su sueño infantil, dedicarse al sector cosmético.

¿Cómo llegó al mundo de la belleza?

-No te puedo decir un cómo porque son varios momentos claves en esta pasión y en este proyecto. Desde que tengo uso de razón, soy presumida por naturaleza, en eso soy clavada a mí abuela. Crecí con ella, y recuerdo que no salía de casa sin arreglarse, yo por mi parte siempre he usado cremas, y me he cuidado y arreglado. Las primeras cremas me las regaló mi madre con 14 años, junto con un rimmel y una barra de labios, y mi abuela me enseñó a usarlos. Siempre me he cuidado. Obvio que a medida que han pasado los años he ido cambiando los productos y marcas, tanto en base a las necesidades de mi edad como de mi piel como de mi economía, las etapas de la vida en las que te encuentras marcan muchísimo el como escoges los productos que usas, tanto yo como cualquier persona. Aunque yo afortunadamente no padecí acné, no imagino, no cuidar mi piel. Es automático como lavarme los dientes o cuidarme la piel, y ahora sobre todo le doy muchísimo valor a la calidad y que sea un producto lo más natural posible

¿Cómo definiría su proyecto actual?

Una ilusión inmensa, la realidad es que durante muchos años siempre quise emprender. Pero no llegaba esa motivación o ese momento, bien por falta de tiempo o por falta dinero para invertir, y también por ese miedo que todos tenemos a que salga mal. Arriesgarme siempre me ha asustado, pero de repente entró la marca Ringana en mí vida, y poco a poco lo fui valorando y sopesando. Y es cierto que ya me habían ofrecido antes otros proyectos de networking de recomendación y multinivel pero ninguno me atrajo lo suficiente como para embarcarme en ellos. No encajaron conmigo y no por desconfianza o porque no me parecieron buenos, pero supongo que no llegaron en el momento adecuado a mi vida profesional. En Ringana me enamoré desde el primer día, desde el primer desodorante que compré, a medida que iba probando productos, fue un proceso, cada uno que probaba me parecía mejor y me gustaba más… Y ahora que soy partner de la misma lo veo como una carrera de fondo no un sprint, una huerta que poco a poco voy sembrando, y poco a poco recogiendo los frutos. Y son frutos no sólo económicos, emocionalmente me está regalando mucho y eso lo valoro muchísimo más.

¿Cuál es la motivación de su trabajo?

Inicié el proyecto que me permitía más libertad económica en un momento que me hacía muchísima falta un apoyo económico y que combinaba que el producto me encantaba. Para mi es imposible recomendar algo que no me guste y no me vaya bien, estaría mintiendo y se me notaba a leguas. Y en este caso es me emociona cada taller que hago y cada persona a la que le cuento la experiencia que estoy teniendo. Además este trabajo implicaba 0 riesgo en un emprendimiento personal, sin ataduras, sin jefes, sin presiones, algo a mi ritmo. Una forma de trabajar perfecta porque a medida que fui descubriendo la empresa está totalmente en consonancia y alineada con mis principios y valores.

¿Valores por los que destaca?

Mi proyecto destaca por ser una cosmética totalmente fresca y natural así como de suplementación sin nada de químicos ni tóxicos. Algo que yo buscaba desde hace años para mi familia, especialmente para mis niños, champús libres de parabenos, sulfatos y siliconas para la piel atópica de uno de ellos. En esa época una amiga, me traía de Namibia una crema hecha con la raíz de un árbol que era lo aseguro que controlaba los brotes. Ahí descubrí que todo lo que ponía en la piel era natural, el efecto tardaba un poco más en apreciarse pero se mantenía en el tiempo mucho más que aquellos de cosmética convencional, que siendo buenos, la piel se acostumbraba o con el tiempo los rechazaba. 

¿Hablemos del momento actual?

Justo, no pienso en el futuro, Ringana es el presente, está aquí y ahora, en mi día a día, porque me gusta y porque creo en sus productos, en su filosofía, y se que me va a regalar muchas más cosas en el futuro. Pero no pienso cuando, va fluyendo y surgiendo las oportunidades. Por mi parte Ringana se ha convertido en un proyecto personal al que le dedico lo que puedo, tanto en función de mi tiempo. mi familia y mi trabajo habitual que tiene que ver con la logística en el sector pesquero. Actualmente puedo decir que es como un hobbie que me da muchas alegrías. Este proyecto me ha devuelto una gran amiga que tenía perdida en UK que ahora como parte de nuestro equipo, hablamos casi todos los días con nuestros proyectos e ilusiones. Y también me ha regalado una amiga, mejor dicho gran amiga, mexicana que es mi alter ego. Gracias a este proyecto estamos creando un equipo que sobre todo es  una familia.

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