VIGO

Un juzgado vigués condena a un futbolista por una entrada

El fallo impone cuatro  meses de prisión  y 1.210 euros al jugador de una liga de veteranos

El partido tuvo lugar en el campo de A Bouza en Vigo, en mayo de 2011.
El partido tuvo lugar en el campo de A Bouza en Vigo, en mayo de 2011.
Un juzgado vigués condena a un futbolista por una entrada

Un jugador del Deportivo de Coia de la liga de veteranos ha sido condenado a cuatro meses de prisión por un delito de lesiones a consecuencia de una entrada realizada a un contrario durante un encuentro disputado en A Bouza.
La sentencia del Penal número de Vigo, pionera al entender como un delito una agresión producida en el transcurso de un partido de fútbol, condena demás al futbolista a indemnizar al jugador lesionado en 1.210 euros.
Según los hechos probados, sobre las 20,30 horas del 12 de mayo de 2011, en el transcurso del partido de fútbol que estaban disputando en el campo de A Bouza de Vigo los equipos Deportivo de Coia y Farol de Vilaboa, uno de los jugadores del primer equipo mencionado, con “ánimo de menoscabar la integridad física del jugador contrario, como quiera que iban perdiendo y el partido estaba a punto de terminar, le propinó un fuerte empujón por detrás lanzándolo contra el mástil metálico de sujeción de la valla del campo contra la que se golpeó la cabeza”.
A consecuencia del golpe, el jugador del Farol de Vilaboa sufrió una contusión craneal con herida frontal abierta, que precisó varios puntos de sutura y que le dejó una cicatriz de cuatro centímetros.
La peculiaridad del caso reside en que una lesión ocurrida durante un partido haya sido trasladada a un juzgado ordinario, algo que  es excepcional, si bien se trata de equipos aficionados. 
En el caso de las categorías profesionales, la FIFA prohibe a los jugadores acudir a los tribunales ordinarios al menos  en litigios civiles. 
En el fallo se recoge el testimonio tanto de acusado y la víctima, ambos con versiones diferentes, pero también la del árbitro quien hace constar que el acusado “al no poder llegar al balón por la rabia propia del momento dado que el partido estaba terminado y su equipo perdía dio un empujón fuerte al defensa que cubría el balón por lo que salió despedido hacia la valla”.  Además, negó que se tratara de una falta legal, como alegaría el acusado, y de hecho fue sancionado con tres años de suspensión aunque después fue reducida, no por la gravedad de los hechos, dice el juez, sino porque el jugador carecía de antecedentes similares en los campos de juego, dice el juez.
La defensa alegó en su momento que la conducta del acusado ya había sido sancionada por el Comité de veteranos, si bien la sentencia entiende que “ello no obsta la condena en la precedente jurisdicción penal” y que “en este caso nos hallamos ante un delito de lesiones reprochable penalmente”.n