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La investigada por rapto sexual en Castrelos, también por trata

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La investigada por rapto sexual en Castrelos, también por trata

La investigada, M.Q., de 45 años, continúa en la prisión de A Lama.
photo_cameraLa investigada, M.Q., de 45 años, continúa en la prisión de A Lama.
El juzgado amplía los delitos  por el testimonio de 8 asistentas, algunas captadas en el extranjero
nnn A petición de la Fiscalía, el Juzgado de Instrucción número 7 de Vigo ha ampliado los delitos por los que se le investiga a M.Q.de 45 años, detenida por un presunto caso de secuestro sexual en un piso de Castrelos.  El marido de la arrestada, principal sospechoso de los hechos, acabó con su vida arrojándose desde  el noveno piso en el que residían con su hija menor, durante el  registro de la vivienda. Inicialmente,  era sospechosa de los presuntos delitos de detención ilegal agravada, abusos, vejaciones y  amenazas graves. La instrucción, no obstante, con el testimonio de ocho víctimas, ha añadido otros posibles delitos de carácter sexual, trata  y contra los derechos de los trabajadores. El auto judicial fue notificado esta semana por lo que ayer la viuda fue citada a declarar de nuevo. Mediante videoconferencia desde la cárcel de A Lama, la investigada se acogió a su derecho a no declarar.
Los hechos salían a la luz en octubre del año pasado, meses después de que una empleada de hogar y niñera acudiera a Comisaría a denunciar que había sido retenida en el piso donde trabajaba y obligada a realizar tareas domésticas en ropa interior. Tras lograr escaparse del domicilio y relatar los hechos a la Policía, se inició una investigación que dio lugar a la detención del matrimonio que había contratado a la asistenta, también para que cuidara a su hija menor.
Fue el suicidio del hombre el que dejó sola a su mujer como supuesta cómplice inicialmente. Enviada a prisión, ella  se declaró inocente y culpó al marido. Durante meses de instrucción se pudo localizar a más supuestas víctimas, ocho en total, que fueron confirmando los supuestos abusos a los que eran sometidas al responder a un anuncio de trabajo. El marido, según su relato, se hacía pasa por médico para someterlas a una exploración vaginal, en las que les realizaba tocamientos, en ocasiones delante de la mujer, que llegaba a desnudarse con la excusa de darles confianza a las chicas.  
A punto de finalizar la investigación judicial, los últimos testimonios también pusieron sobre la mesa que la algunas de las víctimas, procedentes de Nicaragua, Guatemala  y Colombia fueron contactadas por internet por la propia investigada para trabajar como internas en su piso de Vigo.  Dos de las mujeres que declararon, continúan como testigos protegidos.n 

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