Con el aforo completo y una platea entregada, el cantante asturiano hizo gala de su simpatía con sus seguidores en su primer concierto en el Auditorio Mar de Vigo. Hoy hará la segunda entrega.

Gamberro y serio, Melendi triunfó

El Auditorio presentó un lleno absoluto para recibir a Melendi, al cantante asturiano que confesó su vínculo especial con la ciudad, donde conserva buenos amigos.
Entre gamberro y comprometido, Melendi triunfó ayer en su primer concierto en Auditorio ante un aforo completo, prácticamente compuesto por adolescentes.
Hoy repetirá la cita en el mismo lugar y a la misma hora con el cartel de no hay entradas. El asturiano se hizo esperar. Salió a escena cuando casi pasaban 20 minutos de la hora fijada. A los primeros acordes de 'Desorden', la platea se desató con aplausos y ovaciones. En los primeros temas ('Un recuerdo que olvidar' y 'Aprendiz de caballero'), prácticamente no se escuchó la voz del artista. Los coros del público ahogan todo tentativa de cantar. Vestido con pantalón vaquero negro ceñido, camiseta blanca con un gran 'NO' contestatario como único ornamento y una chaqueta negra que se quitó en el tercer tema, el toque macarra lo ponía una cadena que le colgaba de las hebillas. Su vena más roquera surgió con 'Piratas del Caribe', pero fue en su octava intervención con 'La tortura de Lyss', donde se vivieron los momentos más emotivos y comprometidos la actuación. En el estribillo dejó de cantar y dijo: '¡Alto! Nos detenemos aquí, en esta frase llena de tanto significado, 'por amarte tanto me muero', expresa lo que me decían mis padres cuando era adolescente, ya que era un tanto rebelde; siempre decían que cuando fuera padre me daría cuenta de lo que les hacía sufrir y añadían 'cabrón'; y ahora que soy padre, lo entiendo'. Más serio aún añadió: 'Me dijeron unas cifras que me impactaron, que el 20% de los niños sufre maltrato y el 7%, abusos sexuales; como padre y como ser humano se me revolvieron las tripas'. Melendi continuó cantando y el tema de Lyss adquirió otro significado para los asistentes. Fueron más de dos horas de música e intervenciones, donde el cantante dio varias veces las gracias al público por querer compartir ese tiempo. También pidió disculpas por algún fallo del directo: 'Estamos empezando la gira y ya se sabe'. Un total de 24 canciones y seis bises completaron un concierto digno de una celebrity. Sobre el escenario, Melendi impactó con su gran complexión. Bailó y cantó mirando directamente a los espectadores.

Mientras en la sala, el asturiano cantaba, fuera dos coches de Policía revisaban las instalaciones del Auditorio, en lo que dijeron era 'un control rutinario de seguridad', que sorprendió a más de uno.

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