Los dos acusados se enfrentan a cuatro años de prisión por desfalcar 122.000 euros

El fiscal manifiesta que la estafa a Pescafresca fue más que un timo

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El fiscal pidió ayer la condena de los dos acusados de estafar a la empresa viguesa Pescafresca 122.000 euros en 2002 en la última sesión del juicio que se celebró en la sección quinta de la Audiencia.
El fiscal pidió ayer la condena de los dos acusados de estafar a la empresa viguesa Pescafresca 122.000 euros en 2002 en la última sesión del juicio que se celebró en la sección quinta de la Audiencia. En sus conclusiones, que elevó a definitivas, tras solicitar cuatro años de cárcel para cada uno de los imputados, ambos vascos, aseguró que lo ocurrido fue más que un simple timo y que fue una estafa ‘totalmente planificada’. Iñaki M.O, de 52 años y José María B.L., de 66 están acusados de desfalcar a la empresa viguesa 122.000 euros. Los hechos ocurrieron hace ocho años cuando la empresa para la que trabajaban los acusados comenzó a comercializar el pescado de Pescafresca en Bilbao primero y después en Barcelona. Según testificaron los responsable de la empresa viguesa, sólo pagaron las primeras facturas, pero después comenzaron a deber los envíos, mientras colocaban el producto a un precio mucho más bajo en el mercado. De esta forma, según enfatizó el fiscal, se aseguraban unos beneficios rápidos, para después desaparecer. Es más, basó su argumentación acusatoria en que los dos implicados planearon la estafan ya que se aseguraron tener crédito y seguros adquiriendo una empresa antigua de Madrid y de esta forma ganarse la confianza de Pescafresca. Los dos acusados habían declarado en su momento no tener nada que ver con la estafa. Iñaki aseguró que trabajaba desde hacía 13 años en el mundo de la pesca y que había aceptado el trabajo por unos mil euros. El otro acusado responsabilizó al primero de haberle engañado haciéndole firmar pagarés. Para el fiscal no es excusa. Según dijo, no vale asegurar que es un pobre pensionista casi analfabeto cuando firma como administrador y abre dos cuentas en un banco. ‘Si no sabía lo que firmaba tenía que haberse enterado, es su responsabilidad también’, aseguró. En sólo un mes que duraron las relaciones comerciales entre la empresa de los acusados y la viguesa, se dejaron a deber 122.000 euros y posteriormente se perdió su rastro. Así lo ratificaron tanto el responsable como el comercial de Pescafresca que viajó hasta San Sebastián para localizar a Iñaki. ‘Me chocó la falta de actividad que había en la oficina’, dijo.

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