Dos excalibur gallegas del Ulla reposan en Vigo

Las espadas, fueron forjadas  entre el 1100 y 800 antes de Cristo  y localizadas en el Ulla.
photo_camera Las espadas, fueron forjadas entre el 1100 y 800 antes de Cristo y localizadas en el Ulla.

El Museo do Mar custodia dos espadas de la Edad del Bronce, posibles ofrendas encontradas a la altura de Valga

Galicia comparte la cultura indoeuropea que dio lugar a las leyendas artúricas y en el Museo do Mar está la prueba. En la zona dedicada a arqueología subacuática se exponen dos espadas de la Edad del Bronce, encontradas en el río Ulla, a su paso por Valga y Dobro. Datadas entre el 1100 y el 800 antes de Cristo, los arqueólogos apunta al carácter votivo de las armas. Pero, tal y como recogen los textos informativos de la sala, de esta época se desconocen los ritos funerarios, así como las creencias, por lo que también podrían tratarse de restos de batallas. 

Tomando como referencia otras mitologías europeas donde aparecen Damas del Lago, estas podían estar relacionadas con dividades naturales como la de Bretonia.

En el caso de las excalibur gallegas, que reposan en Vigo, la primera, que sigue el diseño habitual en la época en todo el continente, el pistiliforme, tiene la empuñadura rota. La segunda está completay  forjada al modo de lengua de carpa, una estilo que precede a las de la Edad del Hierro. Llegaron al centro de Alcabre como depósito de José María Rodríguez y donación de Constatino Figueira Romero, respectivamente.

En el río Ulla y en menor medida el Miño y el Sil, se localizaron más de diez espadas de esta tipología, gran parte se conserva en el Museo de Pontedra. Se suma a enterramientos maximos donde se encontraron concentraciones de hasta 200 o 300 hachas de talón, de las que también se presume, sean una ofrenda. 

En 2014, un trabajo escolar en el instituto de Vila de Cruces sacó a la luz una leyenda popular que entroncaría con las espadas del Museo do Mar. La iniciativa “Palavras de Pedra. Proxecto Mámoa” llevó a los estudiantes a investigar la tradición oral de la zona y en la parroquia de Brandariz supieron de la historia de la espada de Brandomés. Según cuenta, en el río Ulla hay una espada de oro que fue lanzada a las aguas tras la muerte de un gran guerrero. Otra versión asegura que se encuentra en el fondo, en torno al lugar llamado O Tesouro.

Arqueólogos como Marcial Tenreiro o divulgadores como Manuel Gago pusieron en valor este hallazgo, la primera justificación oral de la ofrenda de armas, entablando vínculos con el Rey Arturo y con el Cantar de Roldán.

En Galicia también se documentó un escenario similar a otro episodio de la mitología artúrica: la espada clavada en la roca. En esta ocasión, la localización es Terras de Trives, concretamente en San Xoán de Río. En 1967, durante el dinamitado controlado de Pena dos Castros, apareció la que se denominó Espada de Mouruás. Se cree que estuvo incrustada en la piedra los últimos 3.000 años. Comparte datación con las del Ulla, entre el siglo IX y X antes de Cristo y su tipología coincide con las pistiliformes, que recuerdan al pistilo de una flor.

Con todo, uno de los principales yacimientos subacuáticos de Galicia es el Ulla. De allí proceden gran parte de los hallazgos en zona fluvial que se muestran en el Museo do Mar en Vigo. Tal es el caso del recipiente de borde ancho que se exhibe entre las dos espadas. También de la Edad del Bronce (entre 1500 y 1200 a.C.), presenta la decoración geométrica y las características de los cuencos funerarios. Se localizó en la desembocadura del Rego de Vilar, en la misma localidad de Valga.

El Ulla, hoy amenazado por la instalación de Altri, una macrocelulosa en Palas de Rei, mantuvo ese carácter espiritual. Desde la Edad Media supuso la entrada por barco para los peregrinos. El trazado fue marcado con 17 cruceros en el siglo XX. Conforman un vía crucis único que comienza en la Ría de Arousa y asciende hasta Pontecesures, reproduciendo el itinerario de la barca donde los discípulos del apóstol trasladaron su cuerpo hasta Galicia.

Te puede interesar