Érguete atiende a 950 personas en exclusión social severa al año

La psicóloga Nuria Cuña, el fotógrafo Andrés Terraza, la responsable del programa, Deli Uriz, en la Fundación.
photo_camera La psicóloga Nuria Cuña, el fotógrafo Andrés Terraza, la responsable del programa, Deli Uriz, en la Fundación.

El 80% de estas personas viven en la calle por circunstancias imprevistas y no pueden acceder a una vivienda digna porque las prestaciones, si es que las tienen, son bajas

La Fundación Érguete atendió el año pasado a 951 personas diferentes en exclusión social severa, de las que el 80% se encontraba en situación de calle. Es un problema social que va a más, advierten. Ahora tratan de concienciar a la población sobre una situación que nadie elige ni desea y que le puede pasar a cualquiera que sufra un revés en la vida. “Puedes tener una vida normal, y de repente te quedas en la calle y con deudas, detrás hay una historia, pero la mayoría de la gente pasa sin mirar, aparta la cara o hace un gesto de desprecio”, explica la responsable del programa Sísifo de intervención en la calle, Deli Uriz. 

Así nació la campaña “Olladas sen receos”. Explican que el problema más grave es el de la vivienda, porque en muchos casos tienen que dedicar el 90% de la prestación que cobran al alquiler de una habitación que no reúne las condiciones y que ni siquiera les da derecho a cocina, por lo que siguen en el circuito de calle y acuden a los comedores sociales.

Otro problema es el empadronamiento, con demoras en las citas, pero es que además necesitan una dirección para realizar este trámite, entre otras dificultades. Preguntada por las posibles soluciones, señala que había que hacer un “abordaje valiente de vivienda pública, evitando guetos y promoviendo alquileres sociales en todo cuanto edificio haya”.

La fundación tiene un servicio de calle de calor-café que actúa en distintas zonas. “Nos acercamos adonde están las personas. Esta parte asistencial de ofrecer un café o un bocadillo busca que personas que están fuera de los circuitos normalizados confíen en nosotros y nos digan qué necesidades tienen. Les podemos gestionar citas, dar apoyo psicológico, trabajar el consumo o el autocontrol en el consumo, acompañarlos al hospital, hacemos la prueba rápida de VIH y hepatitis”.

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