La enfermedad de la vergüenza

El grupo de Alcohólicos Anónimos se reunieron ayer en el local de Santa Rita. foto: nuria curras.
Más de 200 vigueses acuden a las sesiones diarias de Alcohólicos Anónimos
Mujer de mediana edad, profesional y madre de cuatro hijos. Este es el perfil de una viguesa, integrante de Alcohólicos Anónimos. Ocultar su identidad la protege a ella y al resto de sus compañeros: ‘Lo importante no son los nombres, son las historias y la mía comenzó con treinta y tantos años. Me refugié en la bebida porque tenía problemas en mi matrimonio y me enganché rápidamente, pues tengo una vena adictiva; entonces lo que servía como una vía de escape se convirtió en un problema que me provocó sufrimiento a mí y a toda mi familia; mi personalidad cambiaba y el ansia por beber me dominaba’. Un día tocó fondo y pidió ayuda en 646 645 119, el teléfono de Alcohólicos Anónimos, que está operativo las 24 horas del día: ‘A.A. no es la panacea para todo el mundo, es para quien quiere salir y dar el paso es muy difícil; el alcoholismo es una enfermedad que se diagnostica uno mismo y sólo los que han pasado por lo mismo pueden entender el sufrimiento y la actitud compulsiva a la que nos enfrentamos’. Ayer, como cada domingo, como cada día, acudió a la sesión con sus compañeros. Alcohólicos Anónimos cuentan con cuatro centros en la ciudad: en San Antonio-A Florida, en los Capuchinos-Vázquez Varela, en Santa Rita y en García Barbón, 90. Mantienen reuniones diarias, por la semana a partir de las 20 horas y el fin de semana, desde las 18.30, en las que más de 200 vigueses se recuperan de su adicción. ‘Ya no somos borrachos, somos alcohólicos, lo seremos toda la vida y no podemos olvidarlo, por eso contamos nuestras experiencias, cómo nos sentimos y qué hacemos cuando tenemos ansiedad; aquí no se dan consejos’¨. Tiene 54 años, lleva cinco compartiendo su experiencia. ’Es necesario transmitir que hay una solución; el borracho no un bebedor social, es un bebedor con problemas, y aunque el alcohol está bien visto, esta es la enfermedad de la vergüenza’.

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