Las tres presas que abastecen el área metropolitana se encuentran en un nivel más bajo que el pasado ejercicio, que ya resultó muy seco y al borde de los cortes de agua

Los embalses, un 20% menos que en 2011, año de restricción

Una escena de esta semana: una fuga en una zona humanizada, sin reparar durante más de una hora. (Foto: JULIO ALONSO)
La sequía es un hecho cierto y las previsiones de Meteogalicia realizadas en octubre en las que dibujaba un panorama desolador para otoño e invierno resultaron acertadas en general, aunque las lluvias caídas durante quince días a finales de ese mes y principios de noviembre permitieron que los embalses se recuperaran y volver a una cierta normalidad truncada por el invierno extremadamente seco.
A día de hoy, y con el protocolo de la Xunta en marcha ante la escasez de precipitaciones, la situación de las tres presas que alimentan el área metropolitana es mucho peor que en 2011, pese a que el ejercicio anterior estuvo a punto de marcar el inicio de restricciones al abastecimiento. Se encuentran un 20 por ciento por debajo y con unas previsiones para la primavera que no anuncian nada bueno.

En lo que va de año, en Vigo sólo en 11 de los casi 100 días transcurridos ha caído más de un litro, una cifra ridícula en relación a cualquier otro ejercicio lo que hace que la situación sea como mínimo delicada si el tiempo no cambia y Meteogalicia vuelve a acertar. En 2009 y 2010 Zamáns y Eiras (con una capacidad de 21 hectómetros cúbicos) estaban a estas alturas al 100% y en 2011 también, y Baíña, que alimenta a Baiona, a poco más del 40% por el obligado vaciado del vaso para una reparación. La situación ha dado un peligroso giro y Eiras está al 79 por ciento y Zamáns al 84, siendo este embalse el más rápido en llenarse y también vaciarse. Y Baíña, al 88%. Las perspectivas no mejoran: se espera una primavera normal en el mejor de los casos, por lo que podría haber problemas en verano. Con todo, la Xunta descarta una toma de agua en la zona alta del Verdugo para alimentar Eiras.

Entre las medidas del plan de sequía destacan que la prioridad es el consumo humano, seguido del abastecimiento al ganado, el mantenimiento de los caudales ecológicos y los usos productivos. Galicia está en situación 'de preocupación' desde la primavera-verano de 2011 y en el primer trimestre de 2012 las situación se ha intensificado.

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