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Comuniones y bodas en la era Covid

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Comuniones y bodas en la era Covid

Los vestidos de comunión y boda comenzarán a salir de la ‘cuarentena’ con la desescalada de cara a las celebraciones del verano.
photo_cameraLos vestidos de comunión y boda comenzarán a salir de la ‘cuarentena’ con la desescalada de cara a las celebraciones del verano.
Más de 2.000 celebraciones cristianas se han visto afectadas por la pandemia la Diócesis Tui-Vigo. La mayoría de los novios optan por posponer la ceremonia mientras que los niños comulgarán en  verano  en grupos de tres 
nnn En pleno inicio de la temporada ‘alta’ para  comuniones, bodas  y bautizos las iglesias de Vigo han tenido que adaptarse a la era Covid-19 reorganizando sus agendas y  consensuando con los fieles los protocolos a seguir para retomar los sacramentos manteniendo las normas de seguridad sanitaria.
El Obispado dio las pautas generales y después, cada parroquia ha ido buscando soluciones que pasan desde el aplazamiento hasta la alternancia de días fuera de la misa dominical pasando por limitar los grupos de niños en comuniones.En  cuanto a las bodas que estaban fijadas antes de julio la mayoría se han pospuesto para el año que viene, mientras que los que están decididos en contraer matrimonio este verano lo harán a partir de julio. Esa al menos es la norma general atendiendo a las agendas de las parroquias. 
De las  más de 2.000  celebraciones que se han visto afectadas en  la Diócesis Tui-Vigo por la pandemia, la desescalada ha obligado a aplazar más del 50% a los meses de agosto y septiembre y el resto, al año que viene.
En San Salvador de Teis, la boda  prevista para la capilla de A Guía quedó pospuesta para el año que viene, en la parroquia de Navia de momento no hay previsión de ninguna, mientras que en otras como en Nuestra Señora del Rocío de Coia,  se mantiene una para agosto “con menor aforo” y en la Soledad otra para julio. Las peticiones llegan con “cuentagotas” dadas las circunstancias, según explican los párrocos. 
El principal problema está en las comuniones, que en la mayoría de parroquias se hace por grupos de entre 10 y 30 niños, y se señalan antes del verano.  “Nuestra propuesta a los padres es trasladarlas al año que viene y en todo caso celebrarlas no antes del mes de septiembre y en grupos de tres niños”, explica el párroco de San Salvador de Teis. Allí, este años son 28 los menores que tenían previsto comulgar. “Es inviable poder juntarlos a todos en una misma ceremonia en la iglesia, así que tendrán que celebrarse en varios días”, explica.  La parroquia también buscó opciones para los bautizos. “Tenemos uno en junio, pero que lo celebraremos en sábado para no coincidir con la misa dominical”.
La opción de tres niños por día para la comunión  es también  una de las alternativas ofrecidas  a las familias en las parroquias del arziprestazgo de Vigo-Fragoso. “La idea partió de San  Antonio de la Florida y la hemos puesto en común las demás parroquias”, asegura el párroco de Nuestra Señora del Rocío, Santiago Vega.  En el caso de esta parroquia son 13 los niños que iban a hacer la comunión el 14 de junio, como es habitual, en el Corpus, una fiesta con gran tradición, alfombras y  procesión. El coronavirus lo ha cambiado todo. “Las fechas se han trasladado a julio y agosto y se harán ceremonias de tres niños, con un aforo limitado de 147 personas, de tal forma que en cada banco de ocho habrá tres personas”, explica. Esta nueva alternativa obliga a saber de forma previa  “el número  de asistentes por cada familia, para no sobrepasar el aforo y  saber si hay espacio para el resto de feligreses al coincidir con la misa central del domingo”.  Además, se prevé el uso de mascarilla. Respecto a la catequesis, el párroco explica que “en una situación como la que hemos vivido y teniendo en cuenta que parte de la formación cristiana depende de las familias, se ha delegado en ellos esta tarea mediante el material sencillo que se ha puesto a su disposición en las primeras reuniones. En cuanto a los bautizos, los que tendrían menos dificultades para celebrarse, “aún no tenemos fecha, había un par de ellos que quedaron anulados”.
Esta iglesia es especialmente amplia, el aforo ha llegado hasta las 500 personas, pero ahora “somos muy estrictos en la limitación”. Además de la limpieza diaria del interior de la iglesia, una  vez por semana se realiza la desinfección del exterior con productos especiales. “Debido a que la distancia entre el altar y los bancos es de unos cuatro metros, llevo la mascarilla sólo cuando me acerco. La tengo preparada y antes de  coger el cáliz me desinfecto las manos, también para la comunión”, explica. Pero además, todas las iglesias siguen las directrices del Obispado que aconsejan celebraciones más breves y “se le pide a todos los feligreses que acudan con mascarilla”. “Es una nueva normalidad de incertidumbre pero también de esperanza y donde debemos tener paciencia, que más que tranquilidad significa no perder la paz”.
En Navia, el párroco Alfredo Carrera asegura que las comuniones se aplazan. “ Las familias prefieren la celebración en primavera y además los niños no han tenido la preparación suficiente por el confinamiento al haberse paralizado la catequesis”. De momento, no hay bodas a la vista y tampoco bautizos. 
En San Miguel de Bouzas, los padres han decidido posponer las comuniones para “más adelante, cuando la situación esté más controlada” si bien habrá excepciones. “En algún caso se ha tomado la decisión de hacerla de forma individual en la misa del domingo en julio, con todas las medidas de seguridad que haya que tomar en cuanto a aforo, uso de mascarillas y distancia social”. Desde su punto de vista, “aunque lo importante es el significado del sacramento, es triste una celebración sin acercamiento, sin abrazos, con la distancia social y con mascarilla”.n
 

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