Cigarrillos y plásticos de usar y tirar, residuos habituales en las playas de Vigo

La participación de los voluntarios va en aumento.
photo_camera La participación de los voluntarios va en aumento.
Adega lleva doce años organizando campañas de limpieza en arenales a las que se suman cada vez más voluntarios

Las colillas siguen en el top ten de los residuos que albergan los arenales de Vigo y su área de influencia, encabezando una lista en la que abundan también los plásticos en sus distintos formatos.

Distintos grupos ecologistas organizan todos los años jornadas de limpieza de playas y ríos a cargo de un ejército de voluntarios de todas las edades. Son campañas lanzadas por el proyecto Libera de Seo/Birdlife en colaboración con Ecoembes y por colectivos como la Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galicia (Adega). 

Adega lleva ya doce años organizando campañas de limpieza y concienciación que cuentan cada vez con la participación de más voluntarios, incluidos colegios.

 La coordinadora de la iniciativa en Adega, Itziar Díaz, considera que “la gente ya sabe que es malo tirar los residuos, lo que hace falta es que sean responsables de sus actos y que gestionen sus propios residuos". Añade que no tendría que haber contenedores en arenales y paseos, sino que cada persona se debería llevar los restos de comida o los residuos que genere a su casa y depositarlos después en el contenedor adecuado, además de llevarse las colillas porque "las playas no son ceniceros”. 

Un total de 1.750 voluntarios de distintos colectivos, desde concellos a colegios, clubs deportivos y profesionales, respondieron hace unos días a la llamada de Adega para realizar una limpieza simultánea de playas en toda Galicia, donde retiraron una tonelada de residuos. Las colillas siguen ocupando el primer puesto y a partir de ahí se encuentran todo tipo de plásticos de un sistema de consumo basado en el “usar y tirar” como bastoncillos de los oídos o toallitas mojadas. Desde Adega recuerdan que estos últimos restos llegan por mar. “La gente los tira por el retrete, aunque no se puede, y las depuradoras no son capaces de filtralos, así que acaban en el mar y finalmente en la arena”.

Preguntada por la limpieza de playas que realizan los concellos con máquinas excavadoras, señala que son partidarios de la limpieza manual por ser más ecológica y porque las máquinas “se llevan todo, sin distinguir si son algas o especies y esto no son residuos”. Reconoce que mucha gente apuesta por “playas idílicas y turísticas, en la que solo se vea arena como en el Caribe, pero son playas muertas. Donde hay algas hay bichitos, hay aves y pequeños insectos que comen allí, son necesarias”, recuerda la portavoz del colectivo ecologista.

Adega también impulsa la limpieza de los ríos, en colaboración con Augas de Galicia y la Confederación Hidrográfica Miño-Sil. Aparecen plásticos, ruedas, cristales, latas, restos de construcción, toallitas, ropa, compresas, señales de tráfico y todo tipo de residuos.

Las playas sin humo consiguen rebajar la presencia de colillas 

Galicia cuenta con una red de playas sin humo que está formada por 224 arenales, de los que 85 están repartidas por la provincia de Pontevedra. En todas ellas está prohibido fumar para alivio de las personas que no tienen este hábito. Vigo no está dentro de la red, pero sí  entraron municipios de su área de influencia con la participación de numerosas playas y ríos de Cangas, Baiona, A Guarda, Nigrán, Redondela, Tomiño, Tui, Mondariz y Ponteareas. Los ecologistas notan lo que se esperaba en estos espacios, que además de la ausencia de humo, los arenales redujeron de forma importante la presencia de colillas.

Las colillas afectan a las especies y a los ecosistemas, tal como demuestran numerosos estudios. Su efecto contaminante puede durar entre 7 y 12 años, y algunos autores aseguran que el daño llega a 25 años. 

La mayoría de los filtros están hechos de acetato de celulosa (un termoplástico) y pueden contener sustancias como hidrocarburos policíclicos aromáticos, nicotina, arsénico y otros metales pesados. 

Un informe de Libera recomienda tratar las colillas como desechos peligrosos “para evitar un desastre medioambiental” y fomentar medidas para su reciclaje.

Te puede interesar