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“Con cien años sigue siendo una celtista de primera”

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CHEQUEO A LA DEPENDENCIA

“Con cien años sigue siendo una celtista de primera”

Irene, con su hija y su yerno, en su casa de la Travesía de Vigo.
photo_cameraIrene, con su hija y su yerno, en su casa de la Travesía de Vigo.
Irene es una usuaria del Servicio de Ayuda a Domicilio del Concello, que le atiende una hora al día y con la que está “muy contenta”

nnn Irene acaba de cumplir cien años. Ya no camina pero su cabeza funciona bien y es “una celtista de primera”, no se pierde un partido. El pasado miércoles su familia le preparó una tarta de cumpleaños con una sola vela que representaba un siglo de vida. Estaba radiante, con los labios pintados porque este era el único maquillaje que usaba en sus años mozos. Participaron en la fiesta sus dos cuidadores principales, su hija qeu también se llama Irene y su yerno José Jesús, así como su otro hijo y sus dos nietos. Le regalaron una orquídea, una bata de casa y unas pastas. Este último obsequio se lo llevó Rocío, la trabajadora de la empresa Clece que acude una hora diaria a su casa de la Travesía de Vigo para las tareas de limpieza y aseo y con la que tiene una relación de cariño. Es una de las familias usuarias del Servicio de Ayuda a Domicilio del Concello de Vigo. “Estamos muy  contentos con el servicio y la chica que viene es encantadora”, asegura Irene. La familia había solicitado  la ayuda a la Xunta y tardó más de un año en conseguirla. La respuesta les llegó desde el Concello de Vigo.
Hasta los 97 años Irene ayudaba a hacer la comida y hasta los 98 caminaba por el pasillo en un taca taca. Ahora su vida dentro de casa se reduce principalente a la cama y al sofá donde come, ve la tele y habla con la familia. Irene y José Jesús vivían en Panxón desde que se casaron y cuando la abuela se hizo dependiente tuvieron que interrumpir la vida que llevaban. “Ella no quiso venir a Panxón, así que nos trasladamos nosotros aquí para cuidar de ella”, explica la hija, que dejó actividades como el teatro y las manualidades y a su grupo de amigas, con las que aún queda una vez al mes. Aunque se nota el cariño y el mimo con el que la tratan, la dependencia les mantiene “presos” y reduce al máximo sus posibilidades de salir. Irene aprovecha la hora en la que está la cuidadora para hacer la compra por la mañana y el tiempo de la siesta de su madre, desde las 3 a las 5 de la tarde, para hacer una breve escapada a la playa de la ETEA.

la clave es hacer vida sana
El secreto de la longevidad está relacionado para ellos con la vida sana. “Siempre comió muy sano, verduras todos los días con carne o pescado, más bien pescado”, explican. Aunque vive en Vigo desde 1963, nació en Sober y de joven tenía que ir a vender la leche, porque sus padres murieron pronto. Una vez en Vigo iba desde la Travesía al Puerto a pie para llevar la comida a su marido, que era guardia civil.
 Lo suyo con el Celta es una pasión que viene de muchos años atrás. “Se sabía todos los nombres de los jugadores, de los entrenadores, controlaba todo, y no se pierde nunca un partido. Su favorito es Aspas”, comenta la familia, mientras a Irene se le ilumina la cara y sonríe. Esta semana incluso soñó con un partido, explica la hija. “Cuando le traje el desayuno me dijo: el Celta empató. Hubo jaleo al final del partido”. Tiene otros programas favoritos, como Pasapalabra “de toda la vida” o Callejeros Viajeros.n
 

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