excónsul británico y exempleado del Cable Inglés

“Al celta lo fundaron los empleados británicos del cable inglés antes de 1923”

James Skinner, en la redacción de Atlántico.
James Skinner, excónsul británico de Vigo y uno de los últimos trabajadores de la empresa del Cable Inglés en prácticamente todos los puestos, presume también de viguismo “que no localismo” ya que lleva más de medio siglo en la ciudad.
Por ello lamenta la “gran pérdida” que supuso la marcha de los Cableros hacia Cádiz y celebra la oportunidad que supondrá crear un centro de interpretación del Cable Inglés y de los cableros en los antiguos silos del muelle de trasatlánticos.

¿Qué le parece el proyecto del Puerto de ajardinar los silos y dedicar uno de ellos a la historia del cable submarino en la ciudad?
Me parece una excelente idea porque no solo se trata de conservar la historia del Cable Inglés, de los cien años que estuvo aquí, sino también la historia de los cableros, posterior al cierre de la oficina del Cable y que siguió otros veinte años. Es en memoria de ambos y por lo menos queda un recuerdo en la ciudad de todo lo que era la época desde el siglo XIX hasta casi finales del siglo XX. Esperemos que salga adelante sin problemas.

¿Le da pena que mucha gente desconozca esa parte de la historia?
Es terrible porque ni siquiera se menciona en el Museo del Mar a pesar de que forma parte de la historia de la ciudad y de toda Galicia.
Cuando vino a Vigo el Cable Inglés en el siglo XIX era una empresa monopolística en todo el mundo de lo que eran los sistemas de comunicaciones, de cables submarinos. Y eligió Vigo. Y era una empresa que también tenían la flota de cableros que eran quienes tendían los cables y los separaban. Para entendernos, los trabajadores del Cable eran casi todo ingenieros británicos pero la flota de cableros eran marineros vigueses.

¿No había trabajadores españoles en el Cable?
Sí, claro. En el año 70 se cerró la empresa del Cable en Vigo pero los cableros seguían bajo la tutela del consignatario en la ciudad y se crearon los silos, para los cables submarinos telefónicos. Así que siguió como cableros hasta el 82 y el gerente de los silos era el antiguo ingeniero español del Cable Inglés, Alfonso García, y su ayudante era uno de los técnicos del Cable, Francisco Barcia, que está vivo todavía y es vecino mío. Un chaval encantador, aunque de chaval tiene poco ya porque supera los sesenta años.

¿Qué pasó en los años ochenta?
Estaba Telefónica que absorbió a Telégrafos y llegó a un acuerdo para construir sus propios cableros y después llegó un momento en el que los cables submarinos empezaron a entrar por el sur a España y dejaron de llegar por el norte por lo que la flota de Telefónica se traslado a Cádiz y esto quedó abandonado pero estamos hablando de algo muy reciente, de los años noventa. Se transformó de nuevo cuando empezaron a fabricarse cables de fibra óptica y en Cádiz siguió creciendo mientras que aquí murió y se abandonaron los silos.

Siempre que habla usted de este tema asegura que se perdió una oportunidad histórica dejando marchar a los cableros.
Sí, se dejó escapar la posibilidad de crear una verdadera base de Cableros aquí, negociando con Telefónica, claro, aunque eso era una cuestión de política nacional en esa época. Otra de las cosas que a mí me dio pena fue cuando se formó aquí la Escuela de Teleco y dejaron escapar los Cableros ya que perdieron la posibilidad de hacer aquí una universidad con I+D de cables submarinos y ser punteros en toda Europa.
Esta parte de la historia también la recuperó recientemente José Ramón Cabanelas en su libro “Vía Vigo”.
A Cabanelas deberían proponerlo como Vigués Distinguido por lo que ha hecho en ese libro, recogiendo muchísima documentación y fotografías sobre el Cable Inglés pero también el Alemán y toda la historia de Telégrafos que vino a Galicia. Ese libro es una joya.
En ese libro se asegura que la historia del Celta y del Cable Inglés están unidas.
Y es verdad. El Celta no se fundó en 1923 sino mucho antes, con los trabajadores británicos del Cable Inglés. Lo siento pero esa es la historia de verdad. Se fundó a principios del siglo por los británicos y aunque se conmemora su fundación en el 23 ya estaba antes ahí, como casi todas las cosas.n

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