La fiesta de La Merced se celebró con un acto multicultural y 1.723 presos cumpliendo condena

La cárcel de A Lama acoge a internos de sesenta nacionalidades diferentes

Los internos actuaron en un espectáculo en el que predominó la interculturalidad y el buen humor. foto: nuria perez.
La cárcel de A Lama celebró ayer la fiesta de La Merced con 1.723 internos. La situación que se vive en el centro penitenciario fue calificada por el subdelegado del Gobierno como de ‘sobre-ocupación’, rechazando el término de masificación que apuntan desde los sindicatos, que no acudieron al acto como protesta.
El centro penitenciario de A Lama vivió ayer una jornada un poco diferente. Era la festividad de la Merced, patrona de Instituciones Penitenciarias, y la fecha fue celebrada con una fiesta en la que la nota predominante era la interculturalidad. Y es que en este centro conviven presos de 63 nacionalidades diferentes, entre los que destacan los marroquís con 152, seguidos por los portugueses con 50 y rumanos con 40, lo que supone cerca del 25% del total. Al acto asistieron el subdelegado del Gobierno, Delfín Fernández; los fiscales jefes de Pontevedra, Juan Carlos Aladro, y Vigo, Juan Carlos Horro; el coronel de la comandancia de la Guardia Civil de la provincia así como otras autoridades. En su intervención, el director de A Lama, José Antonio Gómez —que fue uno de los galardonado — resaltó los programas de ‘tratamiento y actividades de índole diversa encaminadas a la reinserción de los internos y a mejorar su calidad de vida en prisión’. Entre ellos subrayó la puesta en marcha de seis módulos de convivencia, en los que están integrados 700 presos y el de régimen cerrado para internos conflictivos, premiado por Instituciones Penitenciarias y emulado por otros centros del resto del país.

Protesta por la masificación

Por su parte, Delfín Fernández reconoció en su discurso el aumento registrado en los últimos años en la población reclusa que calificó como de ‘sobre-ocupación’. Esta situación, según manifestó, está motivada ‘por la aparición de nuevos delitos, como son los de violencia de género y contra la seguridad vial’ así como por el ‘parón inversor en nuevos centros registrado en los años 2000 a 2004’. El subdelegado del Gobierno apuntó también el ‘excelente trabajo que se está llevando a cabo, lo que le ha convertido en un modelo penitenciario de intervención integral’. Una afirmación con la que no parecían estar de acuerdo los sindicatos, cuyos representantes no asistieron a los actos como protesta ante la masificación que sufre el centro, que acoge en la actualidad a 1.723 internos frente a los 1.100 para los que fue construida.

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