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Los cafés, cañas y las visitas a restaurantes, tan sólo en familia

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Los cafés, cañas y las visitas a restaurantes, tan sólo en familia

Agentes de la Policía Local vigilando en la tarde de ayer las reuniones en una terraza de Vigo.
photo_camera Agentes de la Policía Local vigilando en la tarde de ayer las reuniones en una terraza de Vigo.
“Tenemos las neveras llenas y no paran de cancelarse las reservas”, señalan los hosteleros

 Vigo suma una nueva restricción que, pese a no incidir directamente sobre la actividad de la hostelería, sí trae consigo un efecto inmediato y notorio desde el mediodía de ayer. Se acabaron al menos hasta el próximo viernes los cafés, cañas y comidas con personas que no conviven bajo el mismo techo. Toda actividad en bares y restaurantes debe pasar ahora por el filtro familiar, notándose ya ayer las consecuencias con cancelaciones en las reservas para comer de muchos establecimientos de la ciudad.
“Esta restricción tiene un efecto importante sobre el sector y entendemos que el objetivo es mantener al mínimo la movilidad durante estos días, pero si esto se publica con algo más de antelación los hosteleros podrían haber tenido margen para hacer menos acopio de productos para el fin de semana o haberse planteado cierres temporales como los que ya nos trasladaron algunos asociados durante la tarde”, señaló César Sánchez-Ballesteros, presidente de la federación provincial de hosteleros. “La rapidez con la que entró en vigor la medida limitó la capacidad para gestionar todo esto y al sector no le quedó claro si se podían hacer comidas entre no convivientes, pero lo recogido en el DOG da a entender que no, por lo que la actividad se va a reducir todavía más. Además de que habrá menos gente en Vigo durante el fin de semana, la gran mayoría se quedará en casa y las salidas para comer o cenar serán residuales”, añadió. En este sentido, el presidente de los hosteleros reitera que las medidas implementadas siguen sin presentar compensación alguna para la hostelería, al contrario de lo que sí sucede en otros países como Alemania.

Desde el sector hacen un llamamiento a la responsabilidad individual de los vigueses para acatar la norma que prohíbe reuniones con cualquier persona que no conviva en el mismo hogar: “No tenemos capacidad legal para poder pedirles a los clientes su DNI o preguntarles si son conviventes. Entendemos que esto puede resultar un problema”, reconoció César Sánchez-Ballesteros. A este respecto, el presidente de Zona Náutico, Rubén Pérez, consideró que “no podemos actuar como policías y la gente tiene que seguir las normas” ya que “va a ser un fin de semana muy distinto a lo habitual, pero habrá que apretarse para poder tener una Navidad en la calle y no desde los balcones”. 

El cierre perimetral de Vigo y la restricción de reuniones exclusivamente a convivientes contó también en la tarde de ayer con una protesta callejera. En torno a las 19 horas se celebró una cacerolada convocada por los hosteleros del Casco Vello: “Tenemos las neveras llenas y los teléfonos no paran de sonar para cancelar reservas”, indicaba Rebeca Rodríguez,una de las hosteleras, quien reconoció que el sector se encuentra en una “desesperación máxima”.

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