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"Tras cada teatro debería haber una compañía estable"

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MANUEL VIEITES Director de la Escuela Superior de Arte Dramático de Galicia

"Tras cada teatro debería haber una compañía estable"

Manuel Viéites, director de la Escuela Superior de Arte Dramático.
photo_cameraManuel Viéites, director de la Escuela Superior de Arte Dramático.

 Nació en Vigo hace 61 años. Pero en Vigo de Lorbé, municipio de Oleiros, en una costa de acantilados y magníficos mejillones y percebes. Dirige desde su inauguración la Escuela Superior de Arte Dramático de Galicia, y de eso ya hace doce años.

Actor, director e investigador del mundo del teatro, Manuel Vieites está al frente de la gran cantera gallega del mundo de la escena. 

¿Cómo fue el origen de la Escuela Superior de Arte Dramática? ¿Partió de cero?
Hubo antecedentes. El primero fue la Escuela Regional Gallega de Declamación, que se fundó en A Corua en 1903. Años más tarde, en 1919, las Irmandades da Fala crean el Conservatorio Nacional de Artes Gallegas. Pero en nuestra historia más contemporánea quien coge el relevo para crear una escuela de teatro es Carlos Casares. En 1997, cuando es presidente del Consello da Cultura Galega, decide crear una comisión para hacer un estudio preliminar. Ese estudio se edita en formato de libro, con todos los pormenores de las características y necesidades que tendría una escuela de teatro y, a partir de ese momento, Casares pone todo su empeño para que esa propuesta esté en la agenda del gobierno. En aquel momento es presidente de la Xunta Manuel Fraga. Fraga, que tenía la conciencia de que Galicia no podía ser menos que cualquier otra comunidad, entendió perfectamente la propuesta: Si la había en Cataluña, en Madrid, en Andalucía, ¿Por qué no la íbamos a tener aquí? .

¿Si aquel primer antecedente de 1903 fue en A Coruña, por qué la escuela se creó en VIgo?
Podríamos decir que fue por casualidad. En los premios María Casares de 1997, el entonces concejal de educación del Concello de A Coruña, José Luis Méndez Romeu, dijo que Galicia necesitaba una escuela de arte dramático y que A Coruña podía asumir su realización. Cuando, terminado el informe, desde el Consello da Cultura Galega fuimos a A Coruña para presentarlo y ver las posibilidades dematerializar allí la escuela, en el departamento de educación de ese concello nos dijeron que no estaban interesados porque no tenían confianza de que el informe que les presentábamos tuviese el rigor que se le requería.  Lo presentamos en Santiago, donde sí encontramos una gran receptividad, especialmente de Encarna Otero, que en aquel momento era concejala en Santiago. Pero no había espacios disponibles. Casares fallece y la cosa se enfría hasta que su sucesor, Alfonso Zulueta, vuelve a retomar el tema. Y es en ese momento cuando aparece Vigo. Está de alcalde Lois Pérez Castrillo y de concejal de Educación Xulio Calviño que se volcó en el proyecto hasta que abrió sus puertas la escuela, con una sede provisional en Bouzas, en julio de 2005. Las dos personas que más se volcaron en ella fueron, sin lugar a dudas, Carlos Casares y Xulio Calviño.

En estos doce años ¿Cuántas promociones han salido ya formadas en esta escuela?
Nueve promociones. La primera, que empezó en el curso 2005-2006 acabó los estudios  en el curso 2008-2009 .

Cuando se habla de arte dramático se piensa en formación de actores. Pero la escuela tiene más especialidades, ¿No es así?
De hecho es una de las escuelas que más especialidades imparte en España. Además de interpretación textual y gestual, se imparten grados de dirección escénica y dramaturgia y grado en escenografía. Hay muy pocas escuelas que impartan la especialidad de escenografía, que es una disciplina muy interesante, poco conocida, pero con muchas salidas porque el escenógrafo es un arquitecto del espacio dramático.

En estas nueve promociones que han salido hasta ahora, ¿cuántos profesionales se han formado ya?
En números redondos, entre 180 y 200. La admisión es de número muy reducido, porque se trata de no inundar el mercado de profesionales, sino que se vayan incorporando de manera que el mercado los absorba. No tiene sentido formar parados.

¿Cuáles son las salidas profesionales? 
Fundamentalmente son tres. Enseñanza, teatro y el audiovisual. En enseñanza, en centros docentes, pero también en el mundo de las actividades extraacadémicas, como son centros vecinales. El audiovisual, hoy día en Galicia es muy dinámico y en los últimos años se ha nutrido de profesionales formados en esta escuela. Hay una gran presencia de atrices y actores salidos de esta escuela en el sector audiovisual. También hay escenógrafos que están trabajando en el audiovisual gallego. Pero también hay compañías, como Aporía Teatro, que dirige Diana Mera o Ilmaquinario, de Ourense, A Panadería, que presentan líneas de trabajo completamente diferentes y que están teniendo mucho éxito de acogida por parte del público. En términos generales las expectativas profesionales son mejores de las que cabía esperar. Ten en cuenta que la primera promoción sale en julio de 2009, un año muy difícil, al igual que los siguientes, porque la crisis hizo que cayese en picado la contratación cultural. 

En más de una ocasión le oí decir que tras cada teatro debería haber una compañía. ¿Lo sigue manteniendo?
Totalmente. Voy a poner tres ejemplos de países muy diferentes: Inglaterra, Alemania y Polonia. Son países con tradiciones teatrales muy diferentes, y en los tres los teatros siempre tienen tras de sí una compañía de teatro, con lo cual, los alumnos que acaban su formación hacen lo mismo que hace aquí un ingeniero, o un abogado o un médico. Cuando rematan sus estudios tienen un contrato de prácticas e un año o dos años en un teatro.  Lo lógico es que en todas las ciudades, que hay teatros, hubiese compañías de teatro, de danza, orquestas, que le darían mucha vida cultural a las ciudades. Los teatros y su entorno estarían siempre llenos de vida, con actuaciones, ensayos... aquí, la mayor parte del tiempo están cerrados.

¿De dónde son los alumnos que vienen a estudiar aquí?
Fundamentalmente de toda Galicia, aunque también tenemos de Portugal, de Castilla León y de Andalucía.

Esta es una escuela superior, ¿significa que tiene el respaldo de la Universidad?
En esa lucha estamos, porque los estudios tiene carácter superior y son equivalentes a un grado. Estar integrados en la universidad nos permitiría realizar estudios de post grado y que los títulos estuviesen homologados a los del resto de los titulados de grado. En este sentido, España es una anomalía, porque en la mayoría de los países, las escuelas o están integradas o adscritas a una universidad.

¿Y qué lo ha impedido hasta ahora?
No es un problema político, sino académico. Se trata de luchar contra una tradición en la que este tipo de escuelas no estaban vinculadas a universidades. Y en ello seguiremos hasta conseguirlo.

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