Juventud

Jóvenes cada vez con menos recursos: “Comprar una casa no vale la pena”

Un joven revisa ofertas de alquiler de una inmobiliaria.
photo_camera Un joven revisa ofertas de alquiler de una inmobiliaria.

El 68% de los menores de 35 años en Vigo y provincia todavía no se ha conseguido emancipar

Los menores de 35 años son los que más sufren las consecuencias de las crisis económicas de los últimos 20 años. No en vano, según la última edición de la Encuesta Financiera y Familiar (EFF) del Banco de España, con datos del 2022, en apenas dos años la riqueza neta mediana de los jóvenes de esta franja etaria se redujo un 25%, ya que en 2020 este dato marcaba 27.000 euros y en la última actualización de este estudio bajó hasta los 20.000.

El desplome es aún mayor si se toman como referencia los últimos 12 años: la diferencia entre los activos y las deudas de los menores de 35 años era de 81.830 euros. Cierto es que esta contracción se produjo en todos los grupos de edad a causa de la grave crisis económica de 2008 que se arrastró hasta bien entrada la pasada década, pero son los más jóvenes los que menos han recuperado desde entonces.

 

 

Esta gran pérdida de poder adquisitivo ha servido para limitar hasta el extremo la opción que los menores de 35 años tienen para acceder a la vivienda y, por lo tanto, cada vez son menos los que se independizan. De acuerdo con los últimos datos de la Encuesta Estructural a Hogares del IGE, el 68% de los menores de 35 años en Vigo y provincia todavía no se ha emancipado, una cifra que no ha cesado de crecer desde 2012, cuando los registros marcaban el 59%. 

Cada vez es más difícil acceder a contratos fijos y, por tanto, a cierta situación de estabilidad”, explica Daniel Pérez, un joven investigador vigués que, a sus 31 años, fue capaz de independizarse gracias a un golpe de suerte: contar con una casa familiar que estaba vacía. Entre su círculo de conocidos, sin embargo “no sé de nadie de mi edad o menor que yo que tenga una casa o un piso en propiedad”. Daniel advierte que, a día de hoy, “comprar un piso o una casa es una inversión muy grande que no vale la pena a menos que tengas un panorama muy estable a largo plazo”. 

Con casi 10 años menos, el estudiante Tomás Aparicio, de 22, se encuentra en la delicada situación de planificar su futuro tras acabar los estudios de grado. Este joven describe “las dicotomías de las dificultades de emanciparse”, ya que por una parte está “seguir viviendo con la familia con la expectativa de conseguir el ahorro suficiente para independizarse más tarde” y, por la otra “asumir una emancipación más temprana a costa de vivir peor o vivir con menor solvencia”. 

Es por esta razón que el número de hogares en los que el cabeza de familia tiene 35 años o menos se ha reducido a la mitad en apenas dos décadas, de acuerdo con el estudio del Banco de España. Si bien en 2005 estos sumaban 2,4 millones en toda España, los últimos registros son de 1,3. Además, el IGE apunta que, en Vigo y provincia, la media de edad de los hogares unipersonales es de casi 62 años (61,89) y solamente el 5,8% de estos están compuestos por personas menores de 35. 

población total por edad de cabeza de familia en hogar

“Ahora mismo sólo me veo viviendo por mi cuenta con ayuda de mis padres”, menciona Aparicio, que percibe que “los puestos de trabajo a los que accedemos los jóvenes no nos permiten cubrir el elevado coste de vida actual”.

“Cuando acabas los estudios, estás en la casilla de inicio”

Para el investigador Daniel Pérez, uno de los principales obstáculos a los que se enfrentan los jóvenes es “que las carreras son muy largas y se empiezan a solapar con etapas vitales en las que hay otras necesidades”. Asi, ejemplifica, “si decides hacer un doctorado lo acabas a los 28 o los 30 y la incorporación al mundo laboral se hace súper tarde, solapándose con tener hijos y estabilizarse”. Pérez apuesta por “unir más la educación con el mundo laboral” porque “cuando acabas los estudios, te encuentras en la casilla de inicio”.

Por su parte, Tomás Aparicio apunta la inestabilidad laboral y la poca accesibilidad a la vivienda como los problemas más comunes para jóvenes de su edad. “Es necesario tener mayor facilidad para encontrar empleo y que estos sean de calidad, reduciendo la temporalidad y la parcialidad porque no aportan seguridad”. Hace hincapié también en “aumentar la oferta de vivienda y apostar por la vivienda social, además de las ayudas, para mejorar la habitabilidad de los más jóvenes”.

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