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“Mi bisabuelo admiraba a cervantes, le dedicó varias poesías y obras de teatro en su época”

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JOSÉ MONTERO REGUERA Presidente de honor de la Asociación de Cervantistas

“Mi bisabuelo admiraba a cervantes, le dedicó varias poesías y obras de teatro en su época”

José Montero Reguera da clase en el campus de Vigo.
photo_cameraJosé Montero Reguera da clase en el campus de Vigo.
Montero Reguera es catedrático de literatura española en la Universidad de Vigo y presidente de honor de la Asociación de Cervantistas, que dirigió durante nueve años. Reguera es autor de múltiples publicaciones y proyectos, y ahora trata de rescatar del olvido al escritor y periodista que fue su bisabuelo, otro apasionado de  Cervantes.
 

 ¿Quién era José Montero Iglesias, además de su bisabuelo?
Fue un escritor de origen mirobrigense nacido en 1878 que desarrolló una intensa actividad periodística y literaria entre Santander y Madrid. En la primera de las ciudades, entre 1900 y 1915, fue redactor de ‘El Cantábrico’ y de ‘El diario montañés’; y dirigió la ‘Revista Cántabra’ y ‘El Pueblo cántabro’. En Madrid, de 1915 hasta su fallecimiento en 1920, fue redactor de las publicaciones de Prensa Gráfica: ‘Nuevo Mundo’, ‘Mundo Gráfico’, ‘La Esfera’ y ‘Por esos mundos’. Su actividad periodistica, que abarcó todos los géneros posibles que el periodismo de aquel tiempo ofrecía, se complementó con una intensa actividad literaria: poesía (varios centenares de poemas publicados en prensa y un libro de versos, ‘Yelmo florido’, publicado en 1917), teatro (varias comedias representadas entre Santander y Madrid), varias novelas y alguna biografía (‘Velarde’, 1908; ‘El solitario de Proaño’, 1916; ‘Pereda’, 1919). Complementario de eso, fue fundador de la Asociación de la Prensa de Santander y del ateneo de la ciudad.

¿Cómo es que siendo periodista se interesó por la literatura y en concreto por Cervantes?
En aquel tiempo, periodismo y literatura iban extraordinariamente unidos, con muchos ejemplos fácilmente recordables: desde Pérez de Ayala a Azorín, pasando por Valle Inclán y Benito Pérez Galdós. A ello habría que añadir su vocación poética y su admiración e interés por los clásicos, explícitos en muchos de sus artículos. Sin formación universitaria, los pocos libros suyos que se conservan muestra ese interés por aquellos. Entre esas admiraciones figura, a la cabeza, Cervantes, a quien dedicó varias poesías, un libro de versos que no se llegó a publicar de título cervantino (‘La del alba sería’), y dos obras de teatro (‘El último Quijote’; ‘El patio de Monipodio’). Además, no es infrecuente su mención en algunos artículos, con los más diversos motivos.

¿Qué tipo de noticias escribía?
De todo, fue un auténtico todoterreno del periodismo. Hizo crónica, opinión, reportajes de invetigación, crítica literaria, teatral, taurina, entrevistas, informaciones de actualidad, etc.
¿Esa afición por Cervantes se metió en el ADN familiar? ¿Por qué se interesó usted por el autor de ‘El Quijote’?
Yo llegué a Cervantes un poco por casualidad, gracias a un profesor que me supo abrir el camino. No creo en eso de los ADN. También es cierto que a todo aquel que se dedique a la literatura, la española en particular, no le pueden ser ajenos ni Cervantes ni ‘El Quijote’.

¿Qué importancia tiene la recreación teatral ‘El último Quijote’ de Jesús Amber y José Montero. ¿Tuvo repercusión?
Esta recreación teatral permaneció inédita hasta que la edité (junto con una colaboradora mía, Hermitas Cabaleiro) el año pasado. No tuvo, pues, ninguna repercusión. Respira el ambiente de parodias finisecular y pasa por ser, en lo que se me alcanza, la primera (o como mucho la segunda) de las recreaciones quijotescas del siglo XX.

¿Qué fue lo que más le gustó?
 El traspaso del mundo del género chico al Quijote y los momentos de franca risa que produce.

¿Qué otras obras destacaría de José Montero Iglesias? ¿Conserva sus trabajos?
Destaco la biografía de Pereda, de singular importancia cuando se publicó; también sus otras biografías y el libro de versos, ‘Yelmo florido’, en pleno modernismo decadente. Me gusta especialmente, pues es muy divertida, ‘La sombra de Otelo’, un Otelo shaquespiriano pasado por el tamiz del género chico. Conservo algunas pocas cosas. Tengo en perspectiva rescatar sus versos (entre otras cosas), perdidos en el océano del periodismo de las dos primeras décadas del siglo XX.

¿Por qué ‘El Quijote’ se considera inmortal?
Más allá de por su valor histórico literario (fundador de la novela moderna, etc.), seguramente porque dice cosas que todavía hoy nos importan, tienen sentido y están dichas de manera que pueden ser recuperadas y aprovechadas mucho tiempo después de su publicación: en nuestro siglo, en el anterior, en el XVIII... Y no hay que olvidar que sigue siendo un libro divertido, entretenido y con el que uno se lo pasa muy bien.
 

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