Bernardo Atxaga: “Me interesa más escribir en intensidad que en la extensión de una novela”

Bernardo Atxaga, ayer, en el IES Castelao.
photo_camera Bernardo Atxaga, ayer, en el IES Castelao.
“Huyo de las formas convencionales, no tengo especial interés en hacer cuentos o novelas.  A no ser que la musa entre en mi salón y me la dicte, no creo que haga otra novela”, cuenta Bernardo Atxaga

José Irazu Garmendia (Guipúzcoa, 1951), conocido por el seudónimo Bernardo Atxaga, visitó Vigo para presentar la adaptación al gallego de su último título, “Exteriores do paraíso”, publicado por Kalandraka. Poesía, relatos y reflexiones se unen en una obra difícil de calificar, como él mismo reconoció en declaraciones a Atlántico. “Huyo de las formas convencionales, no tengo especial interés en hacer cuentos o novelas”.

En 2020 afirmó que no creía que volviese a escribir una novela, algo en lo que se reafirmó ayer: “A no ser que la musa entre en mi salón y me la dicte, no creo que haga otra novela, me interesa más escribir en intensidad que en extensión, la que tendría ese género. Pero son crisis que existen en todos los tiempos, se necesita hacer uso de mucho material común y no me apetece”.

Afirma que en “Exteriores do paraíso” aborda el texto como “si fuera una cuerda donde surgen nudos, cada uno representa la experiencia de mis visitas a las cárceles francesas”.

 

 

Cada escrito derrocha sentimientos, sensaciones, impactos que le provocaron el encuentro literario con los internos de penitenciarias. “En Mauzac había presos que cumplían condenas de 20 y 30 años por delitos sexuales, entré acompañado por el bibliotecario, el traductor al francés y el actor que iba a recitar mis versos. No fue fácil superar la impresión y lo más complicado fue elegir qué texto les podría llegar”. Cuenta como tras pasar por el patio donde “como un rebaño, una multitud se arremolinaba alrededor del campo de petanca, y en la sala de lectura solo había doce personas esperando”.

En sus relatos trasmite ese miedo, repulsión, pero también compasión que sintió al entrar en las fortalezas. “En ese entorno la cabeza no sabe cómo pensar, tiene algo de cómico”.

Durante su periplo por Francia pasó por tres cárceles, pero también por una pequeña aldea, donde lo recibieron con quesos y vinos de la región. “Los contrastes fueron enormes, desde la indiferencia del público de Mauzac, a excepción de uno de los internos a las risas de la segunda penitenciaría, la de Martutene, donde chavalitos con condenas pequeñas por trapicheo o el entusiasmo de los vecinos del rural”.

En Vigo hizo una excepción en sus hábitos y acudió a un encuentro con los estudiantes del IES Castelao. “Estoy encantado, se nota que los docentes prepararon en clase y los niños lo tomaron muy en serio. Me voy mimado y agasajado, ahora tengo que volver en vida real”. Entre las actividades que compartió en el instituto destaca la actuación de Leo, de 13 años, tocando el pandero.

El paraninfo Xela Arias, en el centro escolar, acogió un recital en gallego, pero también en euskera en honor al invitado, que se enorgullece de haber escogido una lengua minoritaria. “Podría dar muchos motivos por los que escribo en vasco, el económico podría ser uno, pero lo que realmente me llevó a ello fue el deseo de entender el momento, el objetivo de indagar en la realidad y transmitirla, además de una mezcla de razones políticas y personales. Cuando empecé a escribir en Bilbao la lengua que tenía más fuerza en la literatura era el vasco, en eso simplemente seguí la estela. Ahora estoy convencido de que fue un acierto, no es cierto que las minoritarias limitan la difusión del escritor, mis libros están traducidos a 36 idiomas”, recuerda.

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