El juzgado vigués de Violencia sobre la Mujer, que cumple cinco años, acaba desestimando la mitad de las acusaciones por falta de pruebas. 71 asociaciones pidieron que se derogue la norma

Archivadas el 50% de las denuncias por violencia doméstica en Vigo

Imagen de la colocación de paneles separadores en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer, poco antes de su inauguración en 2007.
De todas las denuncias que llegan a este juzgado específico se archivan la mitad y el juez encargado en Vigo considera que ‘resulta difícil continuar con el proceso si sólo se cuenta con un testimonio’. Muchas terminan en sobreseimiento libre porque ni siquiera hay indicios que sustenten la acusación. Ayer, 71 asociaciones de toda España pidieron la derogación de la ley porque creen que ‘atropella los derechos más elementales de un país democrático al fulminar la presunción de inocencia de los varones al invertir la carga de la prueba’.
Durante el primer trimestre del año y según los datos hechos públicos por el Consejo General del Poder Judicial, se registraron 295 denuncias por violencia doméstica en el juzgado de Vigo, de las cuales en 25 casos se produjo una renuncia y el resto acabó o en archivo (47,58%) o en juicio. No son datos excepcionales. La tendencia ha sido similar a lo largo del año. En el segundo trimestre de 2009, el porcentaje de denuncias que acabaron sobreseídas fue casi del 54% frente a las que continuaron adelante en un proceso judicial. El titular del Juzgado de violencia sobre la Mujer de Vigo, el magistrado Manuel Pereira reconoce que hay denuncias que se archivan principalmente ‘por falta de pruebas suficientes’. Según afirma, ‘se trata de casos en los que sólo se cuenta con los testimonios de la víctima o de la persona denunciada y no hay parte de lesiones u otra serie de pruebas que permitan continuar con el procedimiento, o casos en los que la denuncia se interpone meses después de que ocurriera el hecho y la víctima, por ejemplo, no acudió entonces al médico. En estas situaciones hay dudas pero es muy difícil continuar’. Entre las denuncias que acaban archivándose, el Consejo General del Poder Judicial diferencias los archivos provisionales de los archivos libres, que suponen el 12% de los casos. ‘Los libres se refieren a esas denuncias en las que no hay indicio de ningún tipo que sustente la acusación, por falta de autor conocido o oprque no hay dudas de que el hecho no llegó a suceder’, afirma el juez quien asegura que en este grupo estarían las consideradas como denuncias falsas. Respecto a las renuncias al proceso, estas suponen un porcentaje muy pequeño, apenas un 9%. Pereira afirma que ‘sí se dan casos de víctimas que se niegan a declarar contra su agresor o que retiran la denuncia. En estas situaciones depende de si se puede seguir acusando de oficio ante una agresión muy clara, aunque lo habitual es que no sigan para adelante’. Según el juez, ‘cuando la denuncia la pone la Policía, en muchos casos la víctima se niega ante el juzgado a declarar, por miedo o por determinados condicionantes’.


‘La mayor parte de la veces es la propia víctima la que acude a la Policía o al juzgado’

Desde que se puso a funcionar el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Vigo, el segundo especializado que existe en Galicia, el trabajo ha sido constante sin que se pueda hablar de un perfil determinado de víctima o de una circunstancia determinada que malos tratos. El magistrado titular de dicho juzgado asegura que ‘vienen mujeres de todo tipo y de edades muy diferentes, incluso algunas menores’. Para Manuel Pereira, ‘se trata de una cuestión muy sensible y compleja en la que no se puede decir que haya un perfil de mujer maltratada’. Lo mismo ocurre en relación al tipo de relación afectiva entre la víctima y el agresor. ‘La Ley habla de vínculo sentimental actual o en el pasado sin límite de tiempo, por lo que nos hemos encontrado con casos de parejas que han estado juntas durante años y otras que quizá sólo estuvieron juntas durante unas semanas’. Aunque se han dado situaciones en las que ha existido una agresión sexual o incluso se ha llegado al homicidio, lo más habitual son los delitos de lesiones, en mayor o menor grado. Respecto a quien interpone la denuncia, el magistrado señala que en la mayoría de los casos ‘es la propia víctima’ la que acude o bien a la Policía o bien al juzgado directamente’. Según su experiencia, ‘los casos en los que interviene la Policía sin denuncia de la víctima no suelen prosperar porque después la mayoría no ratifica la declaración en el juzgado’. Para el titular del Juzgado de Violencia, ‘suelen ser casos claros de violencia doméstica aquellos en los que la mujer se niega a declarar contra su pareja’. La dificultad de poder contar con pruebas es mayor todavía si se trata del maltrato psicológico. ‘En este aspecto, hay que demostrar que la víctima ha sufrido un menoscabo psíquico a consecuencia de ese maltrato’.


El juzgado registra un ligero estancamiento en asuntos

Hablar de un juzgado vigués sin hacer referencia a la excesiva carga de trabajo parece imposible, pero no lo es. El Juzgado de Violencia sobre la Mujer es un claro ejemplo de que existen las excepciones. Desde su puesta en funcionamiento hace dos años, se había experimentado un incremento de asuntos de un 10% anual, sin embargo, en 2009, ese crecimiento parece haberse estancado e incluso ha llegado a decrecer ligeramente. El magistrado titular afirma que a falta del balance anual ‘finalizaremos por debajo del año anterior, con unos 400 juicios rápidos, frente a los 440 de 2008’. ‘Aquí siempre hay trabajo, pero es, de momento, asumible, no creo que sea necesaria la creación de un segundo órgano’.

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